
... ha sido uno de los viajes más intensos de mi vida: 600 km2, 12 millones de habitantes, 4 amigos, 48 horas escasas para visitar la ciudad, 4 horas de sueño en todo el fin de semana, y muy muy buen sabor de boca.
... es la ciudad donde viven los compis que nos alojaron: 1 piso, 6 personas, 3 sofás muy cómodos (o yo estaba tan cansada cuando me iba a dormir que me parecían el nirvana!) y 1 baño.
... es enorme, pero no estresa. No tiene las avenidas anchísimas de Pekín, pero tampoco tiene los edificios altísimos de Hong Kong. Es una ciudad muy extensa, con muchas zonas verdes, muy cuidada y limpia, algo raro en Asia...
... y Corea en general, tiene un idioma que no deriva del chino (contrariamente a lo que yo creía), y un alfabeto que parece sacado de una película de extraterrestres. Además, la tecnología es puntera: hay pantallitas táctiles por todas partes, los móviles normales no funcionan (pero se pueden alquilar móviles coreanos en el aeropuerto), los taxis se pagan con bono-viaje, y puedes ver la tele en tu móvil en el metro.
... parece caro: todo se paga en miles de wones. Pero no lo es.
... fue devastada en guerras varias, por lo que a nivel arquitectónico hay poco que ver (los templos y palacios están reconstruidos). Es una ciudad para vivirla, no para estudiarla.
... está muy cerca de la DMZ ("zona desmilitarizada"), que separa las dos Coreas (aun en guerra), y que, a pesar del nombre es la zona más militarizada del mundo. Fue, sin duda, lo que más me impactó del viaje.
... no habla ni entiende inglés, a pesar de que los profesores de inglés en todas las escuelas son nativos (sobre todo americanos). La comunicación con los locales es complicada, pero la gente es taannnn encantadora y dispuesta, que el problema se soluciona pronto!
... es un paraíso de las compras. Y tiene una marcha muy divertida.
... tiene barrios que me recuerdan a los hutongs chinos. Y un río artificial de agua potable en pleno centro de la ciudad. Y un fish market que es como los wet markets de HK, pero en un recinto cerrado. Y un Museo de la Guerra que impacta.
... come perro. Y yo también. Tiene poco sabor, sin más.
... tiene varios pasatiempos populares. Uno de ellos es ir a batear. Tal cual. Te dan un bate, te lanzan pelotas, y bateas para liberar estrés. El otro son los ciberfotomatones: básicamente es una tienda con varios fotomatones. Te encierras con tus amigos en uno, te pones pelucas, sombreros, y haces poses varias mientras la máquina tira fotos. Después editas las fotos (a uno le pones cuerpo de mariposa, a otro de superhéroe, unas estrellitas por aquí, unos corazones por allá), y las imprimes. Por último vas al mostrador a que el dependiente las recorte y las plastifique (con o sin purpurina). ¡Me encantaron!
... desbancó a Pekín como mi ciudad favorita en Asia.