lunes, 21 de diciembre de 2009

Fin de semana en Shanghai



VIERNES.

Llego al aeropuerto, y me han retrasado el vuelo 2 horas, ¡menos mal que me traje el ipod y un libro! En uno de los ratos muertos en el aeropuerto, miro por uno de los ventanales y veo algo raro allí abajo... un chino durmiendo en las pistas de aterrizaje.

Llego a Shanghai a las 18h. Unos se intentan colar al pasar el control de inmigración. Buscando el MagLev (tren de alta velocidad que me llevará del aeropuerto a la ciudad), un taxista camuflado me intenta engañar diciéndome que el tren está "cerrado" y me ofrece sus servicios como taxista. En la cola para comprar el billete del MagLev se me vuelven a intentar colar. El metro a tope, empujones, gente desorientada, la gente sube al vagón antes de que los pasajeros bajen... ¡Estoy de nuevo en China, señores!

Mi amigo Edu me recoge en el metro, dejamos la mochila en su casa, y nos vamos a un hutong a dar una vuelta, tomar algo en un café estilo años 30, cenar, y reunirnos con la gente en un bar con barra libre por 8 euros y un futbolín.


SÁBADO.

Hay que subir a la Oriental Pearl Tower (nada barata, por cierto), donde hay unas vistas impresionantes de todo Shaghai en obras por la Expo. Lo mejor: el balcón con suelo de cristal... ¡una vez superado el vértigo, claro!

Paseíto por la orilla del río, y primer contacto con la comida shanghainesa en un puesto de la calle: ¡sabe dulce!

Después de comer fuimos hacia el Bund, tomamos café en una terraza con vistas nocturnas y paseamos por la concesión francesa.

Las dosis de surrealismo del día llegaron por 2 vías:

-"Bund Sightseeing Tunnel": una especie de tren-cápsula, con un recorrido de algo más de 3 minutos a través de un túnel con luces de colores, música psicodélica y sonidos espaciales... Sigo intentando comprender a qué se refieren con lo de "sightseeing"...

- "Nº 88": una especie de discoteca, de decoración megarococó, a la que además hay que añadirle la decoración navideña (que estaba por todo Shanghai, aunque los chinos no celebren la Navidad). No hay DJ, sino un grupo en directo (y cantan temas de Beyoncé, Lady Gaga, Akon...), bailarines de funky, pájaros, monos, y mucho espectáculo... ¡Es como estar en el Moline Rouge asiático!


DOMINGO.

Visita exprés a Yu Yuan: las tiendas, la casa de té, el parque... y luego de vuelta al aeropuerto, donde me emocioné en el duty free y no escuché cómo me llamaban por megafonía... no perdí el vuelo de milagro...


Quizás sea porque toda la ciudad está en obras por la Expo, o por el frío que hacía y que no había calefacción en ningún sitio, o que he estado muy poco tiempo... no lo se, pero la sensación que me ha dejado Shanghai ha sido agridulce (!como el cerdo!). Esperaba bastante más, y me he encontrado con una ciudad con poco encanto, a caballo entre Pekín y Hong Kong, pero que no llega al punto de ninguna de las dos...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Beijing (4 y último) - El surrealismo


- Cada vez que entras a cualquier sitio (museos, templos, metro, parques, etc.), hay que pasar el bolso por el escáner, y pasar bajo el detector de metales. No se para qué, porque nadie mira el monitor del escáner, y aunque el detector de metales pite, nadie te cachea ni te presta la más mínima atención.

- En las atracciones turísticas no permiten que pases el bolso, ni el botellín de agua, ni la guía. Hay que dejarlo todo en un locker. Pero sí permiten que pases la cámara de fotos (excepto en el mausoleo de Mao), y nadie dice nada cuando tomas fotos a pesar de encontrarte rodeado de carteles que lo prohíben explícitamente.

- Las calles suelen estar valladas. ¿Por qué? No lo se. Quizás para que los chinos no crucen por cualquier sitio...

- La emisión de gases corporales de todo tipo, hacer las necesidades en plena calle, y, sobre todo, escupir, está a la orden del día, y es algo tan natural como parpadear. No importa que estés en la calle, en el metro, o en un restaurante: la banda sonora no varía.

- Las motos llevan manoplas incorporadas en el manillar, para no congelarse las manos con el frío.

- Se dice se comenta, que una de las nevadas de Noviembre fue provocada por el Gobierno chino, para limpiar el ambiente y que no hubiera rastro de contaminación durante la visita de Obama. Todos los chinos con los que hablé se reían de esto y no lo creían., incluso aquellos de nivel alto, criados en Gran Bretaña o en Estados Unidos. ¿Nos engañan a nosotros o a ellos?

- Los taxistas no te entienden; o no saben dónde está el lugar al que quieres ir; o no hay manera de coger un taxi porque no paran; o cuando paran y subes, caminan 5 metros y te dicen que te bajes sin saber por qué; o si quieres ir al Distrito 798, te dejan en la otra punta de Pekín diciendo que ya has llegado, que a tu izquierda tienes restaurantes y lo de enfrente es un centro comercial, mientras tú te preguntas dónde están las galerías de arte...

- Entra al museo de Historia de China, y encuentra que TODO está escrito solamente en mandarín. Eso sí: tienen audioguías para los turistas. También en chino...

- De los WC no hay mucho que decir. Son agujeros en el suelo. Literalmente.

- Los chinos son mercaderes por naturaleza: si , por ejemplo, vas a una farmacia a comprar líquido para las lentillas, harán lo imposible para venderte también vitaminas para la piel.

- El supermercado es toda una experiencia: dependientas en los pasillos vociferando (y no exagero) las ofertas del día. Carne en bandejas, sin refrigerar, donde tú mismo eliges y te sirves lo que quieras. La pescadería son un montón de peceras, donde eliges el pez que más te guste y te lo matan y preparan en el momento. Y dentro del supermercado hay puestecillos independientes de comida rápida china (pinchitos, dumplings, dulces...), con la consiguiente mezcla de olores...


- Subir a la muralla china (o el surrealismo máximo) es toda una aventura situada entre Pekín Express y Desafío Extremo:

Primera subida (Mutianyu): Tras preguntar y dar muchas vueltas, encuentras por fín a un chino muy simpático que te deja en la puerta del bus e incluso te paga el billete. Un rato más tarde, el bus se para en medio de la nada, se abre la puerta y un chino con una gorra del Partido Comunista te despierta a voces gritando algo parecido a que te bajes del bus. Le haces caso. Pero no es un militar: son taxistas espontáneos que se dedican a parar los buses y bajar a los occidentales para subirles a la muralla en sus coches particulares. Y como estás en medio de la nada, no tienes más remedio que aceptar, regatear y subir con ellos, porque el bus hace rato que se marchó... Una vez en la muralla, te esperan 3 horas de caminata, frío, escalones irregulares, alpinismo y placas de hielo...

Segunda subida (Badaling): Esta vez tienes muy claro que no piensas bajar del bus hasta que estés al pie de la muralla. Con lo que no cuentas es con que esta vez los espontáneos ni siquiera te dejan subir al bus. Después de enfadarte, discutir y montar un pollo en plena calle, decides rendirte y negocias un precio con uno de ellos, con la ayuda de una niña china que te hace de intérprete. Una vez en la muralla, tienes una trifulca con el espontáneo y todos sus amigos taxistas porque te quiere cobrar el doble. Le pegas un explicote en una mezcla de 3 idiomas distintos, y entras a la muralla sin pagarle. El problema: que cuando quieres volver a Pekín, ni él ni el resto de sus amigos te quieren llevar. A eso súmale que no llevas dinero suficiente para pagar los 2 buses que hay que tomar para volver a Pekín, y, que por supuesto no hay cajeros porque estás enmedio de la nada... El problema se resuelve haciendo autostop y bajando en LA FRAGONETA, llena de cremalleras y conducida por 2 chinos que te dejan en una boca de metro a 2 paradas de tu hotel.


Me vine enamorada de Pekín, y no veo el momento de volver a la ciudad con más personalidad en la que he estado..

Beijing (3) - Los precios


Cuando llegué a Hong Kong, el nivel de precios en general (a excepción de la vivienda) me pareció bastante barato. Después de volver de Pekín, todo me parece carísimo.

1. -Restaurantes

He llegado a comer en Pekín por 50 céntimos.
Las cantinas chinas son lo más barato, y por 1 o 2 euros te pones las botas a dumplings, arroz, noodles y lo que quieras pedir. Pero aunque vayas a un restaurante occidental o de otro tipo, nunca te van a clavar, y como muestra:
Cena en un japonés de lujo, pidiendo a la carta: sushi, sashimi, tempura... sake a tutti, postres... en una cena de 20 personas, en la que sobró la mitad de la comida que pedimos... 17 euros por persona.

2.- Belleza

Masaje corporal con aceites, de 90 minutos, en el mejor sitio de Pekín: 28 euros.
Peluquería (lavar, cortar, peinar, con masaje de cabeza incluido): 4 euros.
Manicura y pedicura: 20 euros.

3.- Transporte

El viaje en metro cuesta unos 20 céntimos. Recorridos de media hora en taxi, por 3 euros.

4.- Ropa

Lo típico es ir a los mercados, que son edificios enteros con pequeños puestos de ropa, bisutería, complementos, etc. Comprar allí es toda una experiencia, porque las dependientas están en los pasillos ofreciéndote su mercancía a medida que avanzas, y como muestres el más mínimo interés (una miradita de reojo a un bolso), te agarran del brazo y no te dejan escapar.
En los mercados todo lo que se vende son fakes (copias), y no hay precios fijos, sino que siempre comienzan pidiendo el precio que costaría el objeto original, por lo que hay que regatear, y para cada compra se necesita al menos media hora de tu tiempo.
Yo me compré unas All Star por 5 euros.

5.- Marcha

En los antros las copas cuestan 1 euro, y también la cerveza.
En bares medio normales, los precios están entre los 2 y 3 euros.
En las discotecas de moda, pagas una entrada de 5 euros, y copas a 4 euros.
Un lujazo.


6.- Entradas a atracciones turísticas

En los templos pequeñitos se suele pagar 1 € por entrar. Los lugares más turísticos, como la muralla, la Ciudad Prohibida o el Palacio de Verano, cuestan 4 o 5 euros.

7.- Vivienda

Yo estuve viviendo todo el mes en un hotelillo, y una habitación doble, con baño privado, me costó 200 euros todo el mes.
Alquilar una vivienda de unos 80 m2 sale por unos 600 euros/mes, frente a los 800 y pico que pago yo por mi pisito de 40m2.


Beijing (2) - La ciudad


Pekín es inmensa, las distancias son enormes. El metro es muy rápido, pero poco útil porque hay pocas líneas, y las paradas siempre están lejísimos del lugar al que quieres llegar. Los autobuses son un caos, ni me molesté en intentar entender cómo funcionan las líneas. Así que el medio de transporte más idóneo es el taxi, siempre y cuando consigas hacer entender al taxista dónde quieres ir. Y que él sepa llegar.

Además, el tráfico es un auténtico caos: por una parte, hay miles de coches, buses, motos eléctricas, bicis, camiones... Por otra, las reglas de tráfico no aplican aquí.
En un cruce, no pasa quien tenga el semáforo verde, sino quien tenga el vehículo más grande (por tanto, el peatón siempre sale perdiendo).
No se conduce en línea recta, sino en zigzag, cambiando de carril cada 3 segundos, y tocando el claxon a la mínima de cambio.
Y en un cruce, aunque el semáforo para peatones esté en verde, también lo está el semáforo para vehículos que quieren girar a su derecha, y como lo que aplica es la regla del tamaño, en ese caso los vehículos tienen la preferencia, por lo que te toca esperar en medio de la carretera a que terminen de pasar.

La contaminación es bestial. Durante los primeros días era imposible ver qué había 10 metros más allá, debido a una niebla espesa de color marrón. Pero al cabo de unos días se aclaró el ambiente debido a las nevadas que cayeron (provocadas según se comenta, debido a la visita de Obama. Los chinos lo niegan) y lució el sol durante el resto del mes.

En Pekín se ve mucha pobreza. Desde gente mutilada pidiendo en el metro, hasta niños de 4 o 5 años pidiendo por la calle a las 4 de la madrugada. Una gran parte de la población no puede permitirse comprar un coche, por eso se ven tantas bicis y motos eléctricas, a pesar del tráfico y del frío.

Los olores en la calle son muy fuertes, y por la mañana temprano resulta especialmente desagradable, pero llega un punto en que no los notas. No me conseguí acostumbrar al olor de la col china, fuera la hora que fuese...

martes, 8 de diciembre de 2009

Beijing (1) - El turismo


Aunque tenía 4 horas de clase de mandarín todos los días, y a pesar del frío que hacía, lo inmensamente grande que es la ciudad y el tiempo que se pierde en ir de un sitio a otro, el cansancio, y los fines de semana en blanco, puedo decir que he visto prácticamente todo Pekín:

- Palacio de Verano
Alguien nos dijo que se podía ver en 2 horas. A nosotros nos llevó como 6... Es de los lugares que más me ha gustado de Pekín, super bonito, y altamente recomendable. Se trata de la antigua residencia de verano imperial, y no es solo un palacio: tiene bosque, lagos, calles comerciales con canales, templos, teatros... es una ciudad en toda regla.

- Plaza de Tiananmen
Tiananmen no es una plaza, es un enorme espacio vacío en medio de Pekín, rodeado de edificios de estética comunista. Hay 4 accesos a la plaza, en los que hay que pasar los bolsos por un escaner y someterse a un detector de metales bajo la mirada de unos 10 o 12 policías chinos. Como siempre, aunque el detector de metales pite, nadie te cachea para comprobar si tienes armas...
Tiananmen está llena de símbolos comunistas, como la bandera de la república, el monumento a los héroes del pueblo, y el mausoleo de Mao. Entrar a éste último es toda una experiencia: hay que dejar los bolsos en un locker fuera de la plaza, y está totalmente prohibido introducir cámaras de foto, video, móviles, etc. Los visitantes locales compran flores amarillas para dejarlas a modo de ofrenda, y todos guardan un silencio sepulcral. Dentro se encuentra la urna de cristal que contiene el cuerpo de Mao, y la escena en sí es bastante surrealista, porque su cabeza está iluminada con una luz naranja y... bueno, ¿recordáis a los Gusiluz? Pues eso.

- Zhong Shang y Bei Hai
Son 2 parques situados en pleno centro de Pekín, junto a Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Super bonitos, sobre todo Bei Hai, pero cuando yo fui acababa de nevar el día anterior, y aparte de un muñeco de nieve, no hicimos mucho más por allí...

- Chang Cheng o La Gran Muralla China
Yo pensaba que la Muralla se podía recorrer entera caminando y que era la única edificación humana que podía ser vista desde el espacio. Todo mentira. La muralla está hecha polvo, prácticamente deshecha, por lo que unicamente pueden recorrerse algunos tramos que han sido remodelados y habilitados en mayor o menor medida para el turismo. Cerca de Pekín hay 3 tramos: Badaling, Mutianyu y Simatai. Yo estuve en los 2 primeros, porque Simatai, aunque es el más auténtico porque no ha sido remodelado y se trata de la muralla original, era peligroso debido al mal estado y a las placas de hielo.
La Muralla impresiona cuando la ves de lejos, cuando estás en el bus y de pronto la ves allí en la montaña... Una vez dentro de la muralla, ya no es para tanto, aunque las vistas son impresionantes...
El tramo de Badaling no me gustó nada, es totalmente artificial, y demasiado turístico. Me quedo con Mutianyu, donde nos hicimos la ruta completa, a pesar del hielo y los resbalones!! Pasamos como 3 horas caminando, escalando y subiendo y bajando cuestas y escalones, pero merecio la pena, la Muralla es un MUST si se viaja a China.

- Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Bell Tower y Drum Tower
Estas 4 atracciones se encuentran en la misma zona, así que se pueden visitar en un mismo día, y de paso aprovechar para recorrer algún hutong de los que hay por la zona. Yo me quedo sin duda con el Templo de los Lamas, que junto con el Palacio de Verano y la Gran Muralla, es lo que más me ha gustado de Pekín. Se trata de un templo budista, con muchísimos pabellones y estatuas de Buda en todas sus formas. El más impresionante es, sin duda, el Buda de 18 metros de altura, construido a partir de un solo tronco de sándalo.

- Villa Olímpica
Como dice mi amigo Henry: "Bueno, sin más"... No está mal, pero tampoco es nada del otro mundo. Básicamente hay que ir a última hora de la tarde, y ver el Water Cube y el Nido de Pájaro iluminados. Por lo demás, hay poco que hacer por alli.

- Ciudad Prohibida
Es el centro neurálgico de Pekín, literalmente: la ciudad se construyo alrededor de este palacio. Arquitectura tradicional china, patios enormes, salones, un jardín, estanques... Realmente me lo imaginaba mucho más grande, sobre todo teniendo en cuenta la extensión del Palacio de Verano, pero no me defraudó para nada.

- Tian Tan Gong Yuan
Es un parque situado hacia el sureste de Pekín, enorme, y altamente recomendable. En cuanto entras, te encuentras con cientos de chinos haciendo actividades diversas en grupo: unos bailando, otros cantando, otros jugando a la pelota, haciendo taichi, volando cometas o cintas de colores, chinos jugando a las cartas o al ajedrez, paseando a sus pájaros, escribiendo caligrafía con agua en el suelo, etc. ¡Es super animado y muy muy divertido! Todo un espectáculo que muestra la gran diferencia entre chinos y europeos a la hora de disfrutar del tiempo libre.

- Wangfujing Night Market
Espectacular. Es un mercado nocturno, con puestos de "comida exótica": pinchitos de escorpiones, larvas, o saltamontes, estrellas de mar, carnes sin identificar que los chinos nos aseguraban que era cordero... Yo llegué decidida a comerme un pinchito de escorpión. Lo que no sabía es que el Mercado olía de aquella manera. Y muchísimo menos me esperaba que los escorpiones estuvieran vivos, para que tu elijas los que más te gustan y te lo frían en el momento, frescos fresquísimos... Asco no, más todavia... A punto estuve de irme como me había venido, pero Henry sacó valor, eligió el pinchito más apetecible, y sí, ¡¡me comí uno!! ¡Mi cara en ese momento era un auténtico cuadro! Pero realmente no fue para tanto, está crujiente, tostadito, como una patata frita de las de bolsa, y sabe picante por las especias que le ponen al freirlo. Sin más.

- Templos varios
En Pekin hay la tira de templos de todo tipo: budistas, taoístas, confucionistas... Son muy bonitos, muy típicos, pero llega un punto en que te saturas y visto uno, vistos todos. Entre los más notorios están el Templo del Cielo, situado en el Tian Tan Park, y la Gran Mezquita. Ésta última está en el barrio árabe (es curioso encontrar un barrio árabe en China. También hay un barrio ruso), y lo más significativo es que está construida de acuerdo a la arquitectura tradicional china, y no islámica, por lo que cuando la ves parece que estás ante un templo más, con la diferencia de que apenas se utiliza el color amarillo en la decoración exterior, y que en las fachadas de los edificios se pueden ver caracteres árabes.

lunes, 30 de noviembre de 2009

I love Beijing

Tras un mes de censura china, frio polar, nevadas provocadas, y mucho mucho turismo... ¡se reabre el blog!

Ayer regresé a Hong Kong tras casi un mes increíble en Pekín, que iré contando en próximos posts. Ahora no tengo mucho tiempo para escribir porque me encuentro en pleno proceso de limpieza general e instalación en el nuevo piso jonkonita, pero aquí os dejo un pequeñísimo adelanto:

Pekín es una ciudad radicalmente distinta a HK, inmensamente grande, en la que sin mandarín estás perdido porque nadie habla inglés.

Es una ciudad con mil cosas que ver en cada esquina, super auténtica, con un ambientazo impresionante, gente entrañable y muchísima vida, pero también es una ciudad con muchísima contaminación, miseria, desigualdad e, incluso, cierta apatía generalizada.

Es una ciudad con olores y ruido, es caótica, pero funciona, y es la ciudad más libre en la que he estado.

Pekín es una ciudad en la que a veces la vida es una lucha continua debido a la diferencia cultural, pero que a la vez te da una nueva visión del mundo y aporta algo indescriptible a tu vida...


He vuelto enamorada de Beijing


domingo, 1 de noviembre de 2009

Halloween

Halloween es para los hongkonitas como la Nochevieja para los españoles. O más.

Las calles se adornan varias semanas antes, y también las tiendas y los bares. Los comercios venden todo tipo de disfraces y complementos, y en uno de los callejones de Central se ponen varios puestos donde se puede encontrar cualquier cosa... ¡hasta disfraces de torero!

El 31 de Octubre toda la City está saturada de gente haciendo sus compras de última hora, y, (¡cómo no!) hay que pegarse codazos y empujones para poder comprar un disfraz de diablilla. Por la tarde se cierran las calles al tráfico, y a partir de las 20h ya no se puede caminar por Lan Kwai Fong. Lo más curioso es que, normalmente, es raro ver a los locales por la noche, ¡pero Halloween is different y lo viven a tope con la Cope!

Hay disfraces de colegiala, de vaca loca, de novias cadáver, de cura, de diablilla, de sanfermines, y de cualquier cosa que se pueda imaginar...
Y, al igual que en Nochevieja: te cobran una pasta por entrar a cualquier sitio; todo está demasiado lleno; y, como seas un poco primo y no te pelees, los taxistas te intentan cobrar más del triple de lo normal cuando quieres volver a casa.

Qué poquito me gustan las fiestas multitudinarias...

sábado, 31 de octubre de 2009

Yo soy ésa


Wáng es mi apellido. Significa "Soberano".

Lì Mei es mi nombre. Significa "Bello por dentro y por fuera".

Encantada, soy 王丽美.

miércoles, 28 de octubre de 2009

De escapadas (3) - Lantau


Llega el lunes, y después de perder toda la mañana en mi infravivienda, decido ir a los muelles y coger un ferry a la isla de Lantau. El viaje dura unos 45 minutos, y una vez allí... ¡wow! ¡estoy en la isla de Lost!

La tranquilidad que se respira en Lantau es increíble, y la isla en sí me encanta, ¡justo lo que necesitaba! Playas largas, desiertas, de arena blanca blanquísima, rodeadas de montaña y selva verde verdísima...

Tras un viajecillo en bus de unos 40 minutos (¡con la alergia que me ha dado siempre el transporte público, y sobre todo los buses! pero hay que decir que mereció la pena), llego al Gran Buda, donde me esperan A. y J. En cuanto bajo del bus, lo primero que me dicen es "gírate y mira"... y ahí, arriba, justo enfrente de mí, está el Buda Tian Tan, el más grande del mundo.
Subimos los... ¿268? escalones hasta el Gran Buda, lo vemos desde todos los ángulos, hacemos mil fotos, y volvemos a bajar corriendo para pasar por la plaza del eco y ver el monasterio Po Lin, y... ¡oh! ¡¡ya está cerrado!! Pero no importa, porque mientras bajamos en el teleférico decidimos volver pronto para pasar un día de playa, compras y marisqueo.

De escapadas (2) - La no-playa

El domingo me vuelvo a levantar relativamente pronto. Hace un día estupendo, y lo que más apetece después de haber pasado parte de la noche recorriendo algunos de los callejones de HK (de los que hablaré en otro post más adelante) es pasar un día de playa lejos del ajetreo de la ciudad.

El problema aquí es que hay que ir a la playa temprano, porque a partir de las 17 h de la tarde empieza a bajar el sol, de modo que, entre que te levantas relativamente pronto, ahora tu compi no tiene bañador y hay q ir a que se compre uno, y cuando ya lo tiene se acuerda de que tampoco tiene toalla, se te han hecho las 14h de la tarde, con más hambre que el perro de un ciego y sin ganas de pegarte el viaje para tan sólo 2 horas de sol, así que decides comer algo cerca de casa y dormir la siesta... No Playa.


Pero por la tarde suena el movil: Sesitar me va a enseñar un "rincón muy chulo de HK", ¡mola! Quedamos todos un rato después en el Starbucks de al lado de su casa, y subimos el Escalator hasta el final.
Arriba, entre la City y el Peak, hay un camino peatonal, que recorre la montaña desde los Mid-Levels hasta Happy Valley. A nuestra derecha tenemos jungla, a nuestra izquierda los rascacielos, pero allí abajo, por lo que la sensación es de estar caminando por las azoteas de los edificios....
Aire fresco, vegetación, buenas vistas, un buen paseíto, y acabamos tomando un coctel en una terraza de Wan Chai. Aunque más bien acabamos de empezar, porque una polvorilla propone cenar y tomar algo después, y llegamos al lunes recorriéndonos de nuevo los callejones de HK...

lunes, 26 de octubre de 2009

De escapadas (1) - Macao


Nunca había entendido las ansias de los madrileños por coger el coche todos los santísimos fines de semana y comerse nosecuantas horas de atasco, ¡con lo que mola Madrid y la de cosas que se pueden hacer allí! Y es que yo nunca he sido muy de ir al campo, ni de excursión, ni nada que se le parezca, que lo mío son más los bares y las terracitas, los conciertos, salir de tapeo... todo como muy urbano, vaya... Pero la City absorbe, y después de 3 semanas aquí yo también necesitaba salir y respirar un poco de aire fresco.


Así que organicé una escapada por cada día del finde largo: el sábado iríamos a Macao, el domingo a la playa, y el lunes a Lantau. Todo como muy planificado y muy bien...


Pues nada, el sábado nos levantamos relativamente pronto, nos pegamos unos codazos con los hongkonitas para coger el tram, llegamos a los muelles... y tenemos que esperar 2 horas hasta que salga el ferry. ¡Genial! ¿Para esto madrugo un sábado? Finalmente llegamos a Macao a las 4 de la tarde, y como ya no daba tiempo a ver nada de lo poco interesante que tiene la ciudad, decidimos acercarnos al Venetian, una especie de megahotel con casino incorporado, inspirado en Venecia, con su Piazza di San Marco, sus canales, sus gondolieri.. ¡y hasta su Duomo! Sin ir más lejos se trata del mayor casino del mundo... ¡estamos en Las Vegas!


Allí se estaba celebrando una feria de alimentación y vinos, con representación de España y, por tanto, con la participación de nuestros compis de trabajo. Cuando llegamos estaban cerrando el chiringuito, y aprovechamos para tomarnos con ellos los lomos de caña y los vinos que tenían en exposición. Echamos un ratito allí todos juntos, y con las mismas nos cogimos el ferry de vuelta a HK.


Conclusión: vete a Macao a encerrarte en un hotel, tomarte 7 vinos y volverte a casa tal cual...

domingo, 25 de octubre de 2009

Callejeros en Hong Kong


Este lunes, Callejeros Viajeros en Hong Kong.

viernes, 23 de octubre de 2009

A symphony of lights


Todos los días, a las 20h. y durante 10 o 15 minutos, tiene lugar la sinfonía de las luces.

Oficialmente es un "espectáculo de luces y sonido": por los altavoces de la Avenida de las Estrellas, en Tsim Sha Tsui, se puede oir, en primer lugar, una voz masculina y otra femenina, MUY emocionadas, presentando el espectáculo y a los edificios que van a participar en él.


A continuación comienza a sonar una musiquita electrónica, como de videojuego, que te traslada a la infancia... ¡volvemos a la época de SuperMario Bros. y SuperSonic!


Al mismo tiempo, los neones del skyline de la isla se encienden y se apagan, y cambian de color, y de formas, y de todo, todo ello al ritmo de la música, y acompañado de unos cuantos focazos y lásers de colores apuntando al cielo...


En realidad el espectáculo es bastante horterita... como muy asiático... como esos artilugios que venden los chinos, que no sirven para nada, pero que llevan sonido y mil lucecitas de colores que se mueven, giran, se encienden y se apagan y se vuelven a encender y a girar... pues así... ¡y precisamente por eso hay que verlo!


Y si hay que ir a verlo, pues ya se hace el tour completo, ¿no? Ya que estás, pues aprovechas para recorrerte la Avenida de las Estrellas (que viene a ser como el Paseo de la Fama de Hollywood, pero a lo hongkonita) y buscar las estrellas de Jackie Chan y de John Woo, que aunque no te apasionen, ¡son los únicos que conoces! Y te haces una foto a lo kungfú junto a la estatua de Bruce Lee... y después de ver las luces y recordar aquellas partidas de SuperSonic, te coges el ferry de vuelta a la City y te echas unas risas pensando que vaya viernes tarde más raro has echao...

Such a hard life...


Mucho hablar de Hong Kong y de los hongkonitas, pero aun no he contado cómo es mi vida aquí...


Básicamente... ¡NO HAGO NADA!


Concretamente llegué el día 5 de Octubre. Durante una semana me dediqué a pasear por la City, hacer compra de productos de primera necesidad (toalla, gel, mascarilla para el pelo, cremitas varias, leche y café), salir de noche, ir a la playa y hacer algo de turismo (pero poco, que ya habrá tiempo cuando esté asentada!).


Y desde el 13 de Octubre me dedico a acudir a las clases de putonghua. Ya llevo 2 semanas y veo poco progreso: sigo sin entender a David, y David se sigue riendo cuando hablo yo... ¡pero lo pasamos de muerte!

Las clases me llevan entre 4 y 6 horas diarias, de lunes a viernes, y cuando salgo de clase mi vida consiste en pasear y buscar sitios para cenar... sigo alojada en la infravivienda sin cocina, así que tengo que comer y cenar fuera, y llevo todas las papeletas para acabar recorriéndome todos los restaurantes de HK! De momento ya he conocido los 6 restaurantes españoles de HK, 3 chinos, un coreano, 2 vietnamitas, 3 tailandeses, el McDonalds, y uno de comida rápida asiática...


Las semanas son duras, así que aprovecho los fines de semana para relajarme en la playa, o salgo de tiendas, o a tomar algo en alguna terraza con vistas. Este fin de semana es largo (el lunes es fiesta en HK y no tengo clase), de manera que ya he planeado un excursioncita a la isla de Lantau, y otra a Macao (también conocida como Las Vegas de Asia). Y si sigue haciendo bueno me pegaré otro día de playa, ¡que hay que mantener el moreno!


Mi vida no tiene mucha perspectiva de cambiar a corto plazo: el 5 de noviembre me voy un mes a Pekín, para seguir allí con el curso de putonghua. Eso sí, de forma más relajada, ¡que 6 horas diarias no hay cuerpo que lo aguante! 4 horitas al día ¡Y PUNTO PELOTA! que también es necesario hacer turismo, salir y descansar un poquito...


El mes de diciembre lo tengo libre, así que se postula viajar, viajar y viajar. Mi idea inmediata era irme a Tailandia a tostarme en alguna playa y relajarme un poquito, ¡que no puedo con tanto estrés! Pero se está barajando pasar el fin de año allí, así que probablemente me dirija a Vietnam o Malasia...


¿Que si trabajo? ¡¡Pues claro!! Oficialmente me incorporo a la Oficina el 28 de diciembre, pero de vez en cuando tengo que hacer acto de presencia en algún acto . Y hoy, sin ir más lejos, me ha tocado acudir durante 2 horas a una cata de vinos de Jerez...


¡¡QUÉ DURA ES LA VIDA EN ASIA!!


jueves, 22 de octubre de 2009

De cómo moverse por Hong Kong


Hong Kong no es un lugar para pasear.

La cantidad exagerada de gente que hay en la calle a todas horas, unido a lo estrechísimas que son las aceras, y a la falta de rumbo y lentitud de los hongkonitas al caminar, hace que sea desesperante moverse por la City y por Kowloon. Si a eso le unes el calor que hace durante casi todo el año, y las lluvias de verano, se te quitan las ganas del todo...

Sin embargo, es posible evitar los efectos del tiempo caminando por las pasarelas que unen unos edificios con otros. De hecho yo diría que es posible recorrer la City sin pisar la calle en ningún momento... no lo he probado, pero en cuanto lo sepa con seguridad lo haré saber... Pero mientras tanto, lo mejor es utilizar el transporte público: es muy barato, ¡y puede llegar a ser toda una experiencia!


1.- En taxi.

El taxi es el medio de transporte público más rápido y cómodo de HK. Las calles están plagadas de ellos, levantas la mano y aparecen 4. Además los taxis son de 5 plazas + el conductor. Vas fresquita (a veces fresquita de más), ancha, y de puerta a puerta.

A pesar de los atascos permanentes, sigue siendo un medio de transporte muy barato, porque se tarifica por distancia recorrida, y no por distancia + tiempo, como en España. Los dos primeros kilómetros cuestan 18 jonkis, y a partir del segundo Km. la tarifa es de 1,5 jonkis por cada 250 metros.

El gran problema del taxi es lograr que el taxista te lleve a donde querías ir, ya que aquí no vale dar la dirección del lugar y punto. Nadie conoce el nombre de las calles, y los GPS no han llegado a los taxis hongkonitas todavía. El procedimiento a seguir es:

1º. Decir (con pronunciación china, por supuesto) el distrito al que quieres ir.
2º. Después del distrito, hay que decir algo importante que haya cerca del lugar al que nos dirigimos, como algún parque o edificio importante, centro comercial... ¡lo que sea, pero conocido, por favor!
3º. Finalmente, decir la calle y número al que queremos llegar. Aunque lo más probable es que el taxista no sepa a qué altura de la calle se encuentra el número que buscas...

El taxista dirá que sí a todo, así que conviene repetírselo varias veces para que le quede clarito, y, si es posible, señalarle en el mapa, que más vale prevenir... bueno, ya se sabe, ¿no?


2.- En Metro.

Particularmente, no me gusta el metro. Prefiero ir sobre tierra, disfrutando del día y de las vistas. Pero el metro es muy útil para hacer recorridos largos en poco tiempo, y bastante más barato que el taxi.

El metro en Hong Kong es especialmente rápido: cada minuto y medio pasa un tren, hay una línea en la isla, que enlaza en la estación de Central con las líneas que recorren la parte continental. Está muy muy limpio, las estaciones son enormes, hay mucho silencio, y nunca sabes cuánto te va a costar, porque se paga al salir del metro, en función del recorrido que hayas hecho. Pero recorrer la isla o cruzar a Kowloon puede costar unos 9 jonkis, por lo que está tiradísimo de precio.


3.- En bus.

Hay dos tipos de buses en HK: los ligeros, que son antiguos y no tienen horario fijo, y los de 2 plantas, mucho más modernos y cómodos, con aire acondicionado, tele, etc. Es la alternativa al metro si se quiere cruzar al continente, y también vienen genial para ir a la playa.


4.- En tranvía.

Los tranvías son antiguos, con 2 plantas, y recorren la parte central de la City. Son extremadamente lentos y no tienen aire acondicionado, pero son baratísimos (¡¡2 jonkis!!), ¡y superdivertídisimos! En la parada siempre hay una cola de gente muy bien formada, todos en fila india. Pero en cuanto el tranvía para... ¡empiezan los codazos y empujones para ser los primeros en subir!

A mí me gusta colocarme en el piso de arriba: se ve mucho mejor el paisaje, y le da más emoción al viaje, porque al tranvía se sube por la puerta de atrás, pero se baja por la de delante, con lo que, subiendo al piso de arriba te lo tienes que recorrer prácticamente entero, con las consiguientes escaleras mientras el tranvía pega bandazos, y los correspondientes empujones a los hongkonitas que están de pie en el pasillo... Altamente recomendable, ¡sí señor!


5.- En ferry.

Para salir de la isla, el medio más barato es el ferry, tanto para cruzar al continente, como para moverse a otras islas de alrededor.
El más conocido es el Star Ferry que conecta los muelles del IFC con Tsim Sha Tsui. Las vistas del skyline de la isla cuando vuelves de Kowloon son... IMPRESIONANTES... ¡o más!

Tapas Tour

Esta semana he hecho el Tapas Tour.

El Tapas Tour es una iniciativa de la Cámara de Comercio Española en Hong Kong, por la cual, por la bonita cantidad de 390 jonkis (unos 35 euros al cambio), compras un pasaporte que te permite hacer un recorrido por 6 restaurantes de comida española en Hong Kong, probando en cada uno de ellos una tapa predeterminada, acompañada de una Estrella Damm, una copa de vino Borsao blanco o tinto, o una botella de agua Font D´Or.

Comenzamos el Tour el sábado por la noche. Un grupo de 5 personas, todos españoles excepto una chica mexicana, quedamos a las 21.15h en La Bodega, situado en pleno Lan Kwai Fong. La tapa: calamares fritos. Sencilla, pero siempre triunfa, especialmente cuando llevas dos semanas a base de arroz y noodles con todo tipo de acompañamientos... Lo mejor: ¡poder comer con cuchillo y tenedor! ¡Y nos ponen servilletas! ¡Esto es un lujazo! Y como uno de mis acompañantes está en el mundillo de la cocina y conoce al encargado, nos ponen de propina, unos chorizos fritos y unas bravas... ¡cómo me gusta tener enchufes!

Salimos de La Bodega y nos dirigimos a Hollywood Rd., concretamente al Tapeo. Aquí nos ponen un plato a cada uno con 3 rebanadas de pan con tomate... ¿Desde cuando las tostadas con tomate son tapas, amigos? ¡Que si me pones un café con leche esto es un desayuno! En fin, después del fiasco decidimos quitarnos el mal sabor de boca con un copazo en el Azure mientras disfrutamos de las vistas. Unos se retiraron, llegaron otros, y acabamos la noche de charleta en la calle, entre adornos de Halloween, con un amiguete local medio criado en Australia. ¡Un chinito con mucha, mucha guasa!

El lunes por la tarde retomamos el Tapas Tour, esta vez por los bares de Wan Chai District. Quedamos a las 18.30 en Uno Más, por lo que en cuanto salí de clase de putonghua me fuí corriendo para reunirme con el resto del grupo, dos de los cuales trabajan allí.
Uno Más es el único restaurante español de Hong Kong en el que trabaja un cocinero español. Y se nota. David es el Executive Chef del Uno Más, y anteriormente había trabajado como cocinero en el hotel de El Bulli. Hasta las 9 no salía de trabajar, así que nos sentamos en la barra, frente a él, y mientras charlábamos y mirábamos cómo preparaban los platos, nos tomamos la tapa de gambas al ajillo que venía con el Tapas Tour. Y no solo éso. También nos fue sacando pan tostadito con aceite de oliva, croquetas de jamón, chorizo frito... Lo digo y lo repito bien alto: ¡¡¡me encanta tener enchufe!!!

Cuando David y su novia acabaron la jornada, nos dirigimos al cuarto bar del Tour: El 1/5 Nuevo, también en Wan Chai. La tapa, en teoría, eran unas croquetas de ibérico. Lo que nos encontramos: unas bolas de patata rebozadas. Con algún trocito de jamón y pimienta en grano. Y tras la decepción general, nos fuimos a nuestras respectivas infraviviendas.

Anoche fue, sin duda, la más divertida del Tapas Tour. Una amiga y yo nos acercamos al Cid, un restaurante español con más de 15 años de antigüedad en HK, y, al parecer, con varios premios por su cocina. La Tapa, según el pasaporte, era "assorted seafood on squid ink noodles". Según nos comentaron por otro sitio, se trataba de un intento fallido de fideuá. Y con esa referencia nos fuimos al Cid, pensando en acercarnos luego a un chino y comernos un arroz frito por 3 euros...
Al llegar, una camarera local nos lleva a la mesa, mientras grita con voz estridente y acento chino "¡¡bienvenidos, bienvenidos!!". La decoración del restaurante me dejó sin palabras: banderas españolas colgadas en cada rincón, los manteles de las mesas tenían un estampado de toros de Osborne. Los camareros llevaban tirantes rojigualdas. Fuera, en la terraza, dos bailaoras locales se marcaban unas sevillanas y zapateaos, mientras otro local hacía sonar flamenco con un órgano eléctrico, y los camareros, locales también, hacían palmas y gritaban "¡ole, ole!". Surrealista no, ¡lo siguiente! Y bueno, en cuanto se enteraron de que éramos españolas, nos querían reclutar para el concurso de beber porrón... No lo consiguieron...
La tapa: un plato de arroz negro, con un trozo de salmón a la plancha, un par de calamares, gambas, mejillones y almejas. No tiene mala pinta, pero espera... ¿este arroz...? Qué raro está, ¿no? Este grano... está como blando... ¡Eran fideos cortados en forma de arroz!

Aún nos queda una última tapa, gambas envueltas, que la probaremos la próxima semana.

Mientras tanto, la valoración: sin duda alguna el restaurante de HK con la mejor comida española es el Uno Más. Y en cuanto a espectáculo, ¡la noche en El Cid fue taaaannnnnn divertida!
Una vez hayamos probado todas las tapas y tengamos los sellos de los 6 restaurantes en nuestro pasaporte, entramos en el sorteo de entradas para el Ocean Park aquí en HK, y un vuelo a España, así que, quien sabe, igual aparezco por allí en unos meses…

domingo, 18 de octubre de 2009

Putonghua


El putonghua es "el idioma del pueblo", o mandarín.

El putonghua escrito viene representado por ideogramas o caracteres. En general, cada caracter representa una idea, pero a medida que aparecen nuevas palabras en el idioma, éstas se representan de forma silábica, y no ideográfica. Por ejemplo: McDonalds en China no se representa con un solo caracter, sino con 3, cada uno de los cuales representa una silaba del nombre de marca: 麦当劳.

Para poder leer los ideogramas, hace cosa de unos 50 años se inventó el pingyin, que viene a ser la representación fonética de cada caracter. Así, 麦当劳 (McDonalds) se pronuncia mài dang láo.

El martes pasado empecé el curso intensivo de putonghua (entre 4 y 6 horas de clase de lunes a viernes). De momento no vamos a ver escritura, sólo nos centramos en pingyin, vocabulario y gramática, lo justo para poder mantener una conversación... aunque sería mejor decir pseudo-conversación... Básicamente la clase transcurre de la siguiente manera:

1. David (el profe), me dice/pregunta/comenta algo en chino.
2. Yo me quedo con cara de póker.
3. David vuelve a decir/preguntar/comentar lo mismo, pero muuuucho más despacio...
4. Yo intento repetir lo que David dice/pregunta/comenta, para ver si así consigo pillar algo, mientras mantengo mi cara de póker.
5. David vuelve a decir/preguntar/comentar, pero ahora traducido al inglés.
6. A mí se me ilumina la cara, ¡yuju! ¡ahora si entiendo lo que me dice!, contesto: "Aaahhhh, ok!", y comienzo a intentar elaborar una respuesta en mandarín en mi mente.
7. Ahora es David el que me mira con cara de póker, esperando que termine el proceso.
8. Yo contesto a lo que David me había dicho/preguntado/comentado, con una respuesta super currada en mandarín.
9. A David, no se por qué, le da la risa...

Eso sí, el vocabulario para el regateo lo tengo controladísimo: "¡tài guì le, tài guì le!".

lunes, 12 de octubre de 2009

En Hong Kong...


... hay que saber comer con palillos. Si pides tenedor puede que tengan, pero más vale aprender a manejarlos, por si acaso.

... cuando te ponen el plato que habías pedido, nunca es lo que habías imaginado.

... por defecto te ponen té caliente para beber con la comida (es gratis y te van rellenando el vaso a medida que bebes... llega a ser cansino). Si quieres agua, pídela con hielo, o te pondran un vaso de agua caliente.

... más vale que lleves kleenex cuando salgas a comer, porque no hay servilletas. Si pides y eres afortunad@, te pondrán un rollo de papel higiénico en la mesa.

... todo va al revés: los palillos hacen de tenedor, y la cuchara hace de cuchillo. Y nada hace de cuchara.

... se pierde el miedo a sorber en la mesa: El caldo se sorbe. Los noodles se sorben. Y si no puedes sorber más, muerdes, y lo que quede fuera de la boca se deja caer al plato. Sin problema ninguno.
... las verduras saben mucho. Y la carne no la limpian, te la ponen tal cual con los huesos.

... los desperdicios no se dejan en el plato. Se dejan en la mesa.

... la comida y el transporte público son muy baratos.

... la gente anda muuuuyyyy lenta por la calle. Sin estrés.

... hay mucho silencio en el metro. Y está muy limpio.

... cuando llueve hay que llevar paraguas. Para no mojarte. Y para defenderte de los paraguazos de los hongkonitas.

... se ahorra en ropa: es difícil encontrar talla por encima de la 36.

... aunque hace calor, los hongkonitas llevan botas.

... todas las calles son iguales, y puedes dar 3 vueltas a una misma manzana sin enterarte.

... los ascensores no tienen sensor. Si se cierran las puertas mientras estás entrando, mala suerte.
... los autobuses no se pagan al subir, sino al bajar al final del trayecto.

domingo, 11 de octubre de 2009

Los hongkonitas


Los hongkonitas no saben improvisar
Cuando algo se sale de sus esquemas, se descolocan. Y ésto se ve tanto en tiendas o restaurantes (cuando, por ejemplo, pides que te hagan un cambio en un plato) y, sobre todo, en la calle. Ellos llevan su rumbo predeterminado, y cuando se encuentran con un obstáculo no previsto son incapaces de improvisar. Son como esos muñequitos a los que se les da cuerda y caminan, y cuando chocan con algo siguen intentando avanzar... Al principio los vas esquivando como puedes y diciendo "sorry" cada vez que te chocas. Pero al cabo de dos días de esquivar chinos, decides apartarlos a manotazos... Aquí rige la ley del más fuerte.

Los hongkonitas no hablan idiomas
Hong Kong fue colonia inglesa hasta el 97. Pero si esperas mejorar o al menos mantener tu nivel de inglés aquí, olvídate. Nadie habla inglés, y los pocos que lo hablan, lo hacen de aquella manera. Llega un punto en que comienzas a pronunciar como ellos, porque si no, no hay forma de entenderse: ¿que estás de copas en Lan Kwai Fong y quieres volver a casa en taxi? Pues le dices al taxista (literalmente) "leiton dou" (véase "leighton road"). Y los conocimientos de mandarín que se pueda tener tampoco son útiles: aquí se habla cantonés, y no tienen nada que ver entre sí. Lo más efectivo es gesticular, escribir, señalar en el mapa, asegurarte de que te entienden (porque te dicen que sí a todo por sistema), y tener mucha paciencia...

Los hongkonitas se tintan el pelo
Y no sólo las mujeres, también los chicos y los hombres mayores (por eso es raro ver a un chino con canas). El color más cotizado es el negro, pero también se lleva el castaño y el pelirrojo.

¡¡Los hongkonitas tienen perros!! (y no para comérselos)
En el centro de la ciudad es raro verlos, pero si en barrios residenciales se puede ver algún chino paseando a su perro (algunos los llevan en carricoche).

Los hongkonitas trabajan como chinos
Básicamente, todo abre todos los días, hay libertad de horario comercial. Los 7Eleven son 24 horas y hay uno en cada esquina. Los McDonalds, ídem. Los comercios y restaurantes abren de lunes a domingo. Hay restaurantes abiertos las 24 horas, y supermercados que cierran a las 12 de la noche...

Los hongkonitas no quieren ponerse morenos
La gran mayoría huye la playa, y los pocos que van, se colocan debajo de la sombrilla, se embadurnan en crema y se bañan con ropa. Y encontrar polvos bronceadores para la cara es muy complicado: casi todo lo que venden son polvos blanqueadores.

viernes, 9 de octubre de 2009

Causeway Bay

Causeway Bay es mi barrio.

Se trata de una zona comercial, donde encuentras desde mercadillos y puestecitos callejeros de cualquier tipo de comida/bebida, hasta centros comerciales de 15 plantas. Todas las grandes marcas tienen tienda en este distrito: Gucci, Armani, Chanel... Para tener una idea, mi infravivienda de 15 m2 está situada entre los concesionarios Bentley y Ferrari.
Es un barrio super bullicioso, donde las calles están repletas de gente a cualquier hora del día, especialmente en el corazón del barrio, cerca de Times Square y el Sogo, que es donde se concentra la mayor parte de la zona comercial y edificios de oficinas.


Avanzando hacia el norte llegamos a la bahía que da nombre al distrito, con un puerto deportivo y el muro de contención de tifones... Allí se encuentra el Noonday Gun, un cañón de la época colonial que se dispara todos los mediodías. Pero llegar a la bahía y al cañón no es fácil: hay que llegar a un callejón y cruzar este túnel subterráneo no apto para cardíacos!
















Caminando a lo largo de la bahía, hacia el este, se llega a Victoria Park, uno de los parques públicos más grandes de HK (mide 17 Has), donde, como curiosidad, está prohibido fumar. El parque está muy muy cuidado, y tiene pistas deportivas donde practicar tenis (aunque las pistas son más pequeñas de lo normal), basket, futbol, taichi o petanca (¡si! ¡¡¡petanca!!!).

Saliendo del parque por la puerta sureste, en Tin Hau Temple Rd. está el templo de Tin Hau, la patrona de los navegantes.










Hoy he hecho mi primer regateo y he conseguido bajar 60 euros el precio que me pedían por la cámara y que me regalaran la funda, pero aún así tengo sensación de timo... ¡tengo que practicar más!

jueves, 8 de octubre de 2009

Happy Valley Racecourse


Todos los miércoles hay carreras de caballos nocturnas en Happy Valley, el hipódromo de la isla, y aunque no lo parezca ¡es un plan muy muy divertido!

Lo primero que encuentro al entrar al hipódromo es una explanada repleta de gente guapa con cervecitas en la mano, carpas y música... ¡yuju, estoy en un festival! Pero no, al mirar a la izquierda veo una mole de cemento y cristal: son los palcos y las tribunas para los jugadores más ansiosos (casi todos locales). Y a mi derecha tengo el recinto de las carreras, y un poco más allá, rascacielos, ¡cómo no!

Las apuestas están permitidas, y además son muy baratas: por 20 dólares de Hong Kong (o jonkis) (2 euros) puedes elegir tu caballo ganador. Las carreras son bastante cortas, duran unos minutos, pero la gente lo vive muchísimo, y cuando los caballos están a punto de llegar a la meta todo el público empieza a gritar y animar el cotarro.

Las carreras empiezan sobre las 8 de la tarde, y acaban sobre las 11 de la noche, de manera que un buen plan para pasar un tercer día en Hong Kong puede cenar algo tempranito, ir al hipódromo, y luego pasar por un karaoke y acabar en el distrito de Wan Chai (zona de marcha; los miércoles es la Ladies Night y las chicas beben gratis).

Igual me veis de fondo en Callejeros Viajeros en Hong Kong dentro de un mes y algo... o quizás no...

miércoles, 7 de octubre de 2009

24 horas en Hong Kong


Después del viaje de la muerte (27 horas de viaje, estancias eternas en aeropuertos y aviones minúsculos), ¡llegué a Hong Kong!

El aeropuerto se encuentra en una isla artificial, y tras aterrizar cogí el tren que nos llevaba a la isla de Hong Kong, donde viviré y trabajaré.

Jaime y Cesar, becarios de este año, nos estaban esperando en la estación Central, junto con mi amiga Vero que estaba de turismo y le quedaban 2 días más en HK. Nos llevaron en taxi a los estudios (por llamarlos de alguna manera) donde nos quedaremos de forma provisional durante Octubre, hasta que encontremos algo más decente.
Se llama estudio pero realmente es una habitacioncita de 15 m2, con la cama, un armario, escritorio, un fregador, microondas, kettle y hervidor de arroz. Lo más fuerte es el aseo: para empezar no hay puerta, sino una cortina por la que entras y te encuentras la ducha y la taza del wc. Y PUNTO. Con lo cual, para empezar, no te puedes lavar los dientes o la cara por la mañana a no ser q lo hagas utilizando el fregador como lavabo, y tampoco hay separación entre la ducha y el wc... Very fort, pero es lo que tiene la falta de espacio...
Tras una ducha rápida, cruzamos con Jaime, César y Vero a la zona continental. Dirección: Temple Street, una callecita con mucha animación, terracitas, birra y tapeo, ¡y no miento! Eso sí, tapeo en plan ranas, lenguas de pato, arroz con "algo", tortas de ostras, almejas super picantes, cangrejos enteros... ¡Empezamos fuerte!

Después de cenar nos dimos una vueltecita por el Nightmarket, en el que se podían encontrar todo tipo de chuminaillas.. es como una tienda de los 20 duros de toda la vida, pero en la calle.

Luego volvimos a la isla, y nos llevaron al Azzure, un bar con terracita en la planta 30 de un hotel, con unas vistas impresionantes de los rascacielos de alrededor, iluminados... Allí nos tomamos un gintonic, y nos fuimos a dormir el jetlag.

El martes por la mañana volví a cruzar al continente con Vero, a la zona de Mong Kok, donde estuvimos viendo el mercado de las flores (no es muy impresionante, pero tiene su gracia ver las plantas carnívoras y todo tipo de flores exóticas) y el mercado de los pájaros. Los chinorris flipan con los pajaritos, y hay que verlos contemplando las jaulas embelesadíiiisimos! Y bueno, hay que verlos también sacar a sus propios pajaritos a pasear, ¡y no es coña! cogen la jaula, y se van al parque a que el pájaro se airee. Incluso si hace sol, tapan la jaula con un trapo para que el bicho no se cueza... en fin... ¡Ah! y se ve que aquí los pájaros no toman alpiste, sino que directamente te venden bolsas de bichos (véase saltamontes, polillas o gusanos) VIVOS, para que vayas alimentando al pajarraco.

A media mañana tuve que volver a la isla para firmar el contrato del estudio y pagar el mes, y luego pasar por la oficina a presentarme y conocer al consejero y a los compañeros (primera impresión: muy buena. Y más cuando nos dijeron que teníamos que pasar por el consulado español a recoger las invitaciones para la fiesta que el cónsul va a dar este lunes...¡cómo mola!). Después me fui a comer con Enrique y Jon (mis compis) a un vietnamita, y de paseo por la zona enla que vivimos, hasta las 9 que recogí a Vero y subimos al Peak.

El Peak es una montañita que hay en la isla, que ha llegado a convertirse en atracción, porque las vistas que hay desde lo alto son impresionantes no, lo siguiente... Se puede ver toda la parte baja de la isla, la bahía, y el continente, y de noche es flipante ver los rascacielos iluminados, y la bruma que hay en el ambiente, por la humedad... ¡Muy muy bonito! La foto de la cabecera es la vista que hay desde el Peak.
Volvimos a bajar en el Peak Tram, un trenecillo como antiguo, muy divertido por la pendiente que tiene la montaña. Es como una montaña rusa, pero sólo de bajada, y lo más fuerte es que se taponan los oídos por bajar tan rápido..

Después de cenar noodles, fuimos a Lan Kwai Fong, una de las zonas de marcha aquí (¡y sí, estaba deseando conocer la marcha asiática!). Y es cierto lo de la marcha jonkonita: todos los bares abiertos (¡un martes!), la calle repleta de gente y con la música a tope. Mezcla de culturas: occidentales, locales, indios, malayos... y mucha mucha mucha marcha: yo me fui de allí a las 5.30 y aún había locales abiertos y gente dándolo todo.

Y mañana más...