lunes, 21 de diciembre de 2009

Fin de semana en Shanghai



VIERNES.

Llego al aeropuerto, y me han retrasado el vuelo 2 horas, ¡menos mal que me traje el ipod y un libro! En uno de los ratos muertos en el aeropuerto, miro por uno de los ventanales y veo algo raro allí abajo... un chino durmiendo en las pistas de aterrizaje.

Llego a Shanghai a las 18h. Unos se intentan colar al pasar el control de inmigración. Buscando el MagLev (tren de alta velocidad que me llevará del aeropuerto a la ciudad), un taxista camuflado me intenta engañar diciéndome que el tren está "cerrado" y me ofrece sus servicios como taxista. En la cola para comprar el billete del MagLev se me vuelven a intentar colar. El metro a tope, empujones, gente desorientada, la gente sube al vagón antes de que los pasajeros bajen... ¡Estoy de nuevo en China, señores!

Mi amigo Edu me recoge en el metro, dejamos la mochila en su casa, y nos vamos a un hutong a dar una vuelta, tomar algo en un café estilo años 30, cenar, y reunirnos con la gente en un bar con barra libre por 8 euros y un futbolín.


SÁBADO.

Hay que subir a la Oriental Pearl Tower (nada barata, por cierto), donde hay unas vistas impresionantes de todo Shaghai en obras por la Expo. Lo mejor: el balcón con suelo de cristal... ¡una vez superado el vértigo, claro!

Paseíto por la orilla del río, y primer contacto con la comida shanghainesa en un puesto de la calle: ¡sabe dulce!

Después de comer fuimos hacia el Bund, tomamos café en una terraza con vistas nocturnas y paseamos por la concesión francesa.

Las dosis de surrealismo del día llegaron por 2 vías:

-"Bund Sightseeing Tunnel": una especie de tren-cápsula, con un recorrido de algo más de 3 minutos a través de un túnel con luces de colores, música psicodélica y sonidos espaciales... Sigo intentando comprender a qué se refieren con lo de "sightseeing"...

- "Nº 88": una especie de discoteca, de decoración megarococó, a la que además hay que añadirle la decoración navideña (que estaba por todo Shanghai, aunque los chinos no celebren la Navidad). No hay DJ, sino un grupo en directo (y cantan temas de Beyoncé, Lady Gaga, Akon...), bailarines de funky, pájaros, monos, y mucho espectáculo... ¡Es como estar en el Moline Rouge asiático!


DOMINGO.

Visita exprés a Yu Yuan: las tiendas, la casa de té, el parque... y luego de vuelta al aeropuerto, donde me emocioné en el duty free y no escuché cómo me llamaban por megafonía... no perdí el vuelo de milagro...


Quizás sea porque toda la ciudad está en obras por la Expo, o por el frío que hacía y que no había calefacción en ningún sitio, o que he estado muy poco tiempo... no lo se, pero la sensación que me ha dejado Shanghai ha sido agridulce (!como el cerdo!). Esperaba bastante más, y me he encontrado con una ciudad con poco encanto, a caballo entre Pekín y Hong Kong, pero que no llega al punto de ninguna de las dos...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Beijing (4 y último) - El surrealismo


- Cada vez que entras a cualquier sitio (museos, templos, metro, parques, etc.), hay que pasar el bolso por el escáner, y pasar bajo el detector de metales. No se para qué, porque nadie mira el monitor del escáner, y aunque el detector de metales pite, nadie te cachea ni te presta la más mínima atención.

- En las atracciones turísticas no permiten que pases el bolso, ni el botellín de agua, ni la guía. Hay que dejarlo todo en un locker. Pero sí permiten que pases la cámara de fotos (excepto en el mausoleo de Mao), y nadie dice nada cuando tomas fotos a pesar de encontrarte rodeado de carteles que lo prohíben explícitamente.

- Las calles suelen estar valladas. ¿Por qué? No lo se. Quizás para que los chinos no crucen por cualquier sitio...

- La emisión de gases corporales de todo tipo, hacer las necesidades en plena calle, y, sobre todo, escupir, está a la orden del día, y es algo tan natural como parpadear. No importa que estés en la calle, en el metro, o en un restaurante: la banda sonora no varía.

- Las motos llevan manoplas incorporadas en el manillar, para no congelarse las manos con el frío.

- Se dice se comenta, que una de las nevadas de Noviembre fue provocada por el Gobierno chino, para limpiar el ambiente y que no hubiera rastro de contaminación durante la visita de Obama. Todos los chinos con los que hablé se reían de esto y no lo creían., incluso aquellos de nivel alto, criados en Gran Bretaña o en Estados Unidos. ¿Nos engañan a nosotros o a ellos?

- Los taxistas no te entienden; o no saben dónde está el lugar al que quieres ir; o no hay manera de coger un taxi porque no paran; o cuando paran y subes, caminan 5 metros y te dicen que te bajes sin saber por qué; o si quieres ir al Distrito 798, te dejan en la otra punta de Pekín diciendo que ya has llegado, que a tu izquierda tienes restaurantes y lo de enfrente es un centro comercial, mientras tú te preguntas dónde están las galerías de arte...

- Entra al museo de Historia de China, y encuentra que TODO está escrito solamente en mandarín. Eso sí: tienen audioguías para los turistas. También en chino...

- De los WC no hay mucho que decir. Son agujeros en el suelo. Literalmente.

- Los chinos son mercaderes por naturaleza: si , por ejemplo, vas a una farmacia a comprar líquido para las lentillas, harán lo imposible para venderte también vitaminas para la piel.

- El supermercado es toda una experiencia: dependientas en los pasillos vociferando (y no exagero) las ofertas del día. Carne en bandejas, sin refrigerar, donde tú mismo eliges y te sirves lo que quieras. La pescadería son un montón de peceras, donde eliges el pez que más te guste y te lo matan y preparan en el momento. Y dentro del supermercado hay puestecillos independientes de comida rápida china (pinchitos, dumplings, dulces...), con la consiguiente mezcla de olores...


- Subir a la muralla china (o el surrealismo máximo) es toda una aventura situada entre Pekín Express y Desafío Extremo:

Primera subida (Mutianyu): Tras preguntar y dar muchas vueltas, encuentras por fín a un chino muy simpático que te deja en la puerta del bus e incluso te paga el billete. Un rato más tarde, el bus se para en medio de la nada, se abre la puerta y un chino con una gorra del Partido Comunista te despierta a voces gritando algo parecido a que te bajes del bus. Le haces caso. Pero no es un militar: son taxistas espontáneos que se dedican a parar los buses y bajar a los occidentales para subirles a la muralla en sus coches particulares. Y como estás en medio de la nada, no tienes más remedio que aceptar, regatear y subir con ellos, porque el bus hace rato que se marchó... Una vez en la muralla, te esperan 3 horas de caminata, frío, escalones irregulares, alpinismo y placas de hielo...

Segunda subida (Badaling): Esta vez tienes muy claro que no piensas bajar del bus hasta que estés al pie de la muralla. Con lo que no cuentas es con que esta vez los espontáneos ni siquiera te dejan subir al bus. Después de enfadarte, discutir y montar un pollo en plena calle, decides rendirte y negocias un precio con uno de ellos, con la ayuda de una niña china que te hace de intérprete. Una vez en la muralla, tienes una trifulca con el espontáneo y todos sus amigos taxistas porque te quiere cobrar el doble. Le pegas un explicote en una mezcla de 3 idiomas distintos, y entras a la muralla sin pagarle. El problema: que cuando quieres volver a Pekín, ni él ni el resto de sus amigos te quieren llevar. A eso súmale que no llevas dinero suficiente para pagar los 2 buses que hay que tomar para volver a Pekín, y, que por supuesto no hay cajeros porque estás enmedio de la nada... El problema se resuelve haciendo autostop y bajando en LA FRAGONETA, llena de cremalleras y conducida por 2 chinos que te dejan en una boca de metro a 2 paradas de tu hotel.


Me vine enamorada de Pekín, y no veo el momento de volver a la ciudad con más personalidad en la que he estado..

Beijing (3) - Los precios


Cuando llegué a Hong Kong, el nivel de precios en general (a excepción de la vivienda) me pareció bastante barato. Después de volver de Pekín, todo me parece carísimo.

1. -Restaurantes

He llegado a comer en Pekín por 50 céntimos.
Las cantinas chinas son lo más barato, y por 1 o 2 euros te pones las botas a dumplings, arroz, noodles y lo que quieras pedir. Pero aunque vayas a un restaurante occidental o de otro tipo, nunca te van a clavar, y como muestra:
Cena en un japonés de lujo, pidiendo a la carta: sushi, sashimi, tempura... sake a tutti, postres... en una cena de 20 personas, en la que sobró la mitad de la comida que pedimos... 17 euros por persona.

2.- Belleza

Masaje corporal con aceites, de 90 minutos, en el mejor sitio de Pekín: 28 euros.
Peluquería (lavar, cortar, peinar, con masaje de cabeza incluido): 4 euros.
Manicura y pedicura: 20 euros.

3.- Transporte

El viaje en metro cuesta unos 20 céntimos. Recorridos de media hora en taxi, por 3 euros.

4.- Ropa

Lo típico es ir a los mercados, que son edificios enteros con pequeños puestos de ropa, bisutería, complementos, etc. Comprar allí es toda una experiencia, porque las dependientas están en los pasillos ofreciéndote su mercancía a medida que avanzas, y como muestres el más mínimo interés (una miradita de reojo a un bolso), te agarran del brazo y no te dejan escapar.
En los mercados todo lo que se vende son fakes (copias), y no hay precios fijos, sino que siempre comienzan pidiendo el precio que costaría el objeto original, por lo que hay que regatear, y para cada compra se necesita al menos media hora de tu tiempo.
Yo me compré unas All Star por 5 euros.

5.- Marcha

En los antros las copas cuestan 1 euro, y también la cerveza.
En bares medio normales, los precios están entre los 2 y 3 euros.
En las discotecas de moda, pagas una entrada de 5 euros, y copas a 4 euros.
Un lujazo.


6.- Entradas a atracciones turísticas

En los templos pequeñitos se suele pagar 1 € por entrar. Los lugares más turísticos, como la muralla, la Ciudad Prohibida o el Palacio de Verano, cuestan 4 o 5 euros.

7.- Vivienda

Yo estuve viviendo todo el mes en un hotelillo, y una habitación doble, con baño privado, me costó 200 euros todo el mes.
Alquilar una vivienda de unos 80 m2 sale por unos 600 euros/mes, frente a los 800 y pico que pago yo por mi pisito de 40m2.


Beijing (2) - La ciudad


Pekín es inmensa, las distancias son enormes. El metro es muy rápido, pero poco útil porque hay pocas líneas, y las paradas siempre están lejísimos del lugar al que quieres llegar. Los autobuses son un caos, ni me molesté en intentar entender cómo funcionan las líneas. Así que el medio de transporte más idóneo es el taxi, siempre y cuando consigas hacer entender al taxista dónde quieres ir. Y que él sepa llegar.

Además, el tráfico es un auténtico caos: por una parte, hay miles de coches, buses, motos eléctricas, bicis, camiones... Por otra, las reglas de tráfico no aplican aquí.
En un cruce, no pasa quien tenga el semáforo verde, sino quien tenga el vehículo más grande (por tanto, el peatón siempre sale perdiendo).
No se conduce en línea recta, sino en zigzag, cambiando de carril cada 3 segundos, y tocando el claxon a la mínima de cambio.
Y en un cruce, aunque el semáforo para peatones esté en verde, también lo está el semáforo para vehículos que quieren girar a su derecha, y como lo que aplica es la regla del tamaño, en ese caso los vehículos tienen la preferencia, por lo que te toca esperar en medio de la carretera a que terminen de pasar.

La contaminación es bestial. Durante los primeros días era imposible ver qué había 10 metros más allá, debido a una niebla espesa de color marrón. Pero al cabo de unos días se aclaró el ambiente debido a las nevadas que cayeron (provocadas según se comenta, debido a la visita de Obama. Los chinos lo niegan) y lució el sol durante el resto del mes.

En Pekín se ve mucha pobreza. Desde gente mutilada pidiendo en el metro, hasta niños de 4 o 5 años pidiendo por la calle a las 4 de la madrugada. Una gran parte de la población no puede permitirse comprar un coche, por eso se ven tantas bicis y motos eléctricas, a pesar del tráfico y del frío.

Los olores en la calle son muy fuertes, y por la mañana temprano resulta especialmente desagradable, pero llega un punto en que no los notas. No me conseguí acostumbrar al olor de la col china, fuera la hora que fuese...

martes, 8 de diciembre de 2009

Beijing (1) - El turismo


Aunque tenía 4 horas de clase de mandarín todos los días, y a pesar del frío que hacía, lo inmensamente grande que es la ciudad y el tiempo que se pierde en ir de un sitio a otro, el cansancio, y los fines de semana en blanco, puedo decir que he visto prácticamente todo Pekín:

- Palacio de Verano
Alguien nos dijo que se podía ver en 2 horas. A nosotros nos llevó como 6... Es de los lugares que más me ha gustado de Pekín, super bonito, y altamente recomendable. Se trata de la antigua residencia de verano imperial, y no es solo un palacio: tiene bosque, lagos, calles comerciales con canales, templos, teatros... es una ciudad en toda regla.

- Plaza de Tiananmen
Tiananmen no es una plaza, es un enorme espacio vacío en medio de Pekín, rodeado de edificios de estética comunista. Hay 4 accesos a la plaza, en los que hay que pasar los bolsos por un escaner y someterse a un detector de metales bajo la mirada de unos 10 o 12 policías chinos. Como siempre, aunque el detector de metales pite, nadie te cachea para comprobar si tienes armas...
Tiananmen está llena de símbolos comunistas, como la bandera de la república, el monumento a los héroes del pueblo, y el mausoleo de Mao. Entrar a éste último es toda una experiencia: hay que dejar los bolsos en un locker fuera de la plaza, y está totalmente prohibido introducir cámaras de foto, video, móviles, etc. Los visitantes locales compran flores amarillas para dejarlas a modo de ofrenda, y todos guardan un silencio sepulcral. Dentro se encuentra la urna de cristal que contiene el cuerpo de Mao, y la escena en sí es bastante surrealista, porque su cabeza está iluminada con una luz naranja y... bueno, ¿recordáis a los Gusiluz? Pues eso.

- Zhong Shang y Bei Hai
Son 2 parques situados en pleno centro de Pekín, junto a Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Super bonitos, sobre todo Bei Hai, pero cuando yo fui acababa de nevar el día anterior, y aparte de un muñeco de nieve, no hicimos mucho más por allí...

- Chang Cheng o La Gran Muralla China
Yo pensaba que la Muralla se podía recorrer entera caminando y que era la única edificación humana que podía ser vista desde el espacio. Todo mentira. La muralla está hecha polvo, prácticamente deshecha, por lo que unicamente pueden recorrerse algunos tramos que han sido remodelados y habilitados en mayor o menor medida para el turismo. Cerca de Pekín hay 3 tramos: Badaling, Mutianyu y Simatai. Yo estuve en los 2 primeros, porque Simatai, aunque es el más auténtico porque no ha sido remodelado y se trata de la muralla original, era peligroso debido al mal estado y a las placas de hielo.
La Muralla impresiona cuando la ves de lejos, cuando estás en el bus y de pronto la ves allí en la montaña... Una vez dentro de la muralla, ya no es para tanto, aunque las vistas son impresionantes...
El tramo de Badaling no me gustó nada, es totalmente artificial, y demasiado turístico. Me quedo con Mutianyu, donde nos hicimos la ruta completa, a pesar del hielo y los resbalones!! Pasamos como 3 horas caminando, escalando y subiendo y bajando cuestas y escalones, pero merecio la pena, la Muralla es un MUST si se viaja a China.

- Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Bell Tower y Drum Tower
Estas 4 atracciones se encuentran en la misma zona, así que se pueden visitar en un mismo día, y de paso aprovechar para recorrer algún hutong de los que hay por la zona. Yo me quedo sin duda con el Templo de los Lamas, que junto con el Palacio de Verano y la Gran Muralla, es lo que más me ha gustado de Pekín. Se trata de un templo budista, con muchísimos pabellones y estatuas de Buda en todas sus formas. El más impresionante es, sin duda, el Buda de 18 metros de altura, construido a partir de un solo tronco de sándalo.

- Villa Olímpica
Como dice mi amigo Henry: "Bueno, sin más"... No está mal, pero tampoco es nada del otro mundo. Básicamente hay que ir a última hora de la tarde, y ver el Water Cube y el Nido de Pájaro iluminados. Por lo demás, hay poco que hacer por alli.

- Ciudad Prohibida
Es el centro neurálgico de Pekín, literalmente: la ciudad se construyo alrededor de este palacio. Arquitectura tradicional china, patios enormes, salones, un jardín, estanques... Realmente me lo imaginaba mucho más grande, sobre todo teniendo en cuenta la extensión del Palacio de Verano, pero no me defraudó para nada.

- Tian Tan Gong Yuan
Es un parque situado hacia el sureste de Pekín, enorme, y altamente recomendable. En cuanto entras, te encuentras con cientos de chinos haciendo actividades diversas en grupo: unos bailando, otros cantando, otros jugando a la pelota, haciendo taichi, volando cometas o cintas de colores, chinos jugando a las cartas o al ajedrez, paseando a sus pájaros, escribiendo caligrafía con agua en el suelo, etc. ¡Es super animado y muy muy divertido! Todo un espectáculo que muestra la gran diferencia entre chinos y europeos a la hora de disfrutar del tiempo libre.

- Wangfujing Night Market
Espectacular. Es un mercado nocturno, con puestos de "comida exótica": pinchitos de escorpiones, larvas, o saltamontes, estrellas de mar, carnes sin identificar que los chinos nos aseguraban que era cordero... Yo llegué decidida a comerme un pinchito de escorpión. Lo que no sabía es que el Mercado olía de aquella manera. Y muchísimo menos me esperaba que los escorpiones estuvieran vivos, para que tu elijas los que más te gustan y te lo frían en el momento, frescos fresquísimos... Asco no, más todavia... A punto estuve de irme como me había venido, pero Henry sacó valor, eligió el pinchito más apetecible, y sí, ¡¡me comí uno!! ¡Mi cara en ese momento era un auténtico cuadro! Pero realmente no fue para tanto, está crujiente, tostadito, como una patata frita de las de bolsa, y sabe picante por las especias que le ponen al freirlo. Sin más.

- Templos varios
En Pekin hay la tira de templos de todo tipo: budistas, taoístas, confucionistas... Son muy bonitos, muy típicos, pero llega un punto en que te saturas y visto uno, vistos todos. Entre los más notorios están el Templo del Cielo, situado en el Tian Tan Park, y la Gran Mezquita. Ésta última está en el barrio árabe (es curioso encontrar un barrio árabe en China. También hay un barrio ruso), y lo más significativo es que está construida de acuerdo a la arquitectura tradicional china, y no islámica, por lo que cuando la ves parece que estás ante un templo más, con la diferencia de que apenas se utiliza el color amarillo en la decoración exterior, y que en las fachadas de los edificios se pueden ver caracteres árabes.