martes, 6 de julio de 2010

Summertime

That lack of sunlight was starting to make me depressed...

Me ha cambiado hasta el humor. Y es que ya estaba empezando a preguntarme qué hacía yo aquí, con esta nube eterna y el calor horroroso y las lluvias, que yo lo que quería era irme a mi tierra y abrasarme con el sol en la playa y que me diera la brisita marina en la cara... y seguro que no hubiera aguantado ni 10 días antes de desesperarme y hartarme de playa, de brisa, de sol y de tierra, que ya me conozco yo esa historia, pero oye, mi falta de paciencia y los enfurruñamientos estos que me dan, que me hacen querer cosas que sé que no quiero...

Pero ya tengo sol y la brisita, tengo la playa, ¡y hasta el chiringo! Y los días larguísimos, las noches sin fin, los pantalones cortos y las chancletas, el olor a crema solar, las barbacoas nocturnas... y tengo también las piernas comidas por los mosquitos, que los de Jonkon parecen más bien tiburones con alas... Y la sonrisa en la cara y los nervios en la tripa, y la sensación de vacaciones sin tener vacaciones (o viviendo de vacaciones...), y los mil planes para los que me falta el tiempo, a pesar de los días larguísimos y las noches sin fin...

Solo me falta mi libro, el del VERANO, el que me he leído una vez al año desde hace ya no se cuantos años, que está el pobrecito hecho polvo de tanto trasiego. Pediré que me lo traigan las próximas visitas, que si no lo leo no es verano de verdad.



Ayer recibí un mensaje de un lugar que ahora está en pleno invierno: hay un paquete haciendo la ruta Tasmania - Hong Kong...

jueves, 24 de junio de 2010

La Fin del Moon

Había hace años un bar en Murcia de esos de primera hora, de los de quedar con la gente allí y tomar unas birritas de pie, en plan tranqui... Estaba pegadito a un local de kebabs, y tenía un público de lo más variopinto: desde jipis hasta góticos, de todo pasaba por allí...

Y entonces me fui un tiempo fuera, y cuando volví ya no existía, y lo peor, ya ni siquiera era capaz de ubicar el local: ¿estaba en esta esquina? ¿o era aquella sidrería?... Nunca supe qué pasó...

La Fin del Moon, se llamaba.

Y ya ni me acordaba de aquel bar. Hasta esta mañana.

Hong Kong ha amanecido con lluvia, con una lluvia como no había visto. Y viento. Pero sobre todo mucha lluvia.

Parecía el Fin del Mundo.

La Fin del Moon.

martes, 1 de junio de 2010

DMZ


La Zona Desmilitarizada de Corea es una franja de 250 largo y 5 de ancho, que corta a la península de Corea a la altura aproximada del paralelo 38, separando a las Coreas del Norte y del Sur.

La Zona Desmilitarizada de Corea es, a pesar de su nombre, la zona más militarizada del mundo. A pesar del acuerdo de alto el fuego de 1953, las dos Coreas siguen en guerra.

La visita está cargada de simbolismo. Eso sí, todo explicado desde el punto de vista surcoreano, que por algo fuimos desde Seúl.

Desde el observatorio de Dora se puede ver Kichong-Dong, un pueblo en la parte norte de la DMZ. Según la guía, se trata de un pueblo deshabitado, en el que los edificios ni siquiera tienen cristales en las ventanas, y que fue "creado" por los norcoreanos para lanzar mensajes propagandísticos. En Corea del norte se le conoce como "Peace Village". En la del Sur, como "Propaganda Village".
La parte Sur también tiene su propio pueblo en la DMZ, Taesong-Dong ("Freedom Village"), donde parece ser que sí vive un puñado de granjeros que tienen que seguir ciertas reglas por parte del gobierno surcoreano, entre las que se incluye el toque de queda a las 10pm. Pero de Taesong-Dong nos cuentan más bien poco...

Visitamos el Tercer túnel de incursión (el tercero de los que se conocen, porque se cree que puede haber más). En teoría, estos túneles fueron excavados por los norcoreanos para así poder cuzar a Corea del Sur y atacar Seúl por sorpresa. Y, según la guía, se puede demostrar. Nos cuenta una teoría enrevesada acerca de la inclinación del túnel, y el agua, y ciertas marcas en las paredes... no lo entendemos... o no nos termina de convencer...

Otro punto de la visita es el "Freedom Bridge", el que se usaba para el intercambio de prisioneros tras la guerra. Ahora, evidentemente, está cerrado, y no se qué hay en la parte norte, pero en la sur hay una valla repleta de lazos y mensajes de familias coreanas que fueron separadas por la guerra, y esperan que algún día se firme la paz para poder reencontrarse.

En Dorasang hay una estación de tren. Sin tren. Está totalmente equipada hasta el más mínimo detalle, para algún día poder ponerse en activo y unir Corea del Sur con Europa, vía Corea del Norte, China y Rusia.

Y, por último, llegamos al Área de Seguridad Compartida (JSA). Controlada por la ONU, es el lugar donde, de haberlos, se producirían los encuentros diplomáticos entre las dos Coreas.
Donde los soldados de ambos frentes se sitúan cara a cara; unos en posición de ataque; los otros, de defensa, eso sí, cada uno en su lado, perfectamente delimitado por rayas amarillas en el suelo. Es el área donde no se permite la entrada a ciudadanos coreanos, sean del Norte o del Sur.
Donde firmamos un documento de la ONU en el que se nos advierte que no se puede garantizar nuestra seguridad en caso de acto hostil, y se nos informa del protocolo a seguir en ese caso.
Donde no se pueden tomar fotografías, ni señalar, ni realizar ningún gesto o expresión que pueda ser utilizado por los norcoreanos como pretexto para comenzar un conflicto internacional.

Es el lugar donde nadie se atreve ni a hablar, porque la tensión que se percibe en el ambiente ya lo dice todo...

Y es el lugar donde se borró todo mi escepticismo, porque si bien es cierto que todo lo vimos desde el punto de vista de una de las partes y no sabemos nada de la otra, y que gran parte de los mensajes que nos dieron eran pura propaganda, lo que está claro es que hay un gran problema desde hace más de 60 años y no parece que vaya a solucionarse por el momento. Y es la primera vez que siento algo así tan de cerca.