VIERNES.
Llego al aeropuerto, y me han retrasado el vuelo 2 horas, ¡menos mal que me traje el ipod y un libro! En uno de los ratos muertos en el aeropuerto, miro por uno de los ventanales y veo algo raro allí abajo... un chino durmiendo en las pistas de aterrizaje.
Llego a Shanghai a las 18h. Unos se intentan colar al pasar el control de inmigración. Buscando el MagLev (tren de alta velocidad que me llevará del aeropuerto a la ciudad), un taxista camuflado me intenta engañar diciéndome que el tren está "cerrado" y me ofrece sus servicios como taxista. En la cola para comprar el billete del MagLev se me vuelven a intentar colar. El metro a tope, empujones, gente desorientada, la gente sube al vagón antes de que los pasajeros bajen... ¡Estoy de nuevo en China, señores!
Mi amigo Edu me recoge en el metro, dejamos la mochila en su casa, y nos vamos a un hutong a dar una vuelta, tomar algo en un café estilo años 30, cenar, y reunirnos con la gente en un bar con barra libre por 8 euros y un futbolín.
SÁBADO.
Hay que subir a la Oriental Pearl Tower (nada barata, por cierto), donde hay unas vistas impresionantes de todo Shaghai en obras por la Expo. Lo mejor: el balcón con suelo de cristal... ¡una vez superado el vértigo, claro!
Paseíto por la orilla del río, y primer contacto con la comida shanghainesa en un puesto de la calle: ¡sabe dulce!
Después de comer fuimos hacia el Bund, tomamos café en una terraza con vistas nocturnas y paseamos por la concesión francesa.
Las dosis de surrealismo del día llegaron por 2 vías:
-"Bund Sightseeing Tunnel": una especie de tren-cápsula, con un recorrido de algo más de 3 minutos a través de un túnel con luces de colores, música psicodélica y sonidos espaciales... Sigo intentando comprender a qué se refieren con lo de "sightseeing"...
- "Nº 88": una especie de discoteca, de decoración megarococó, a la que además hay que añadirle la decoración navideña (que estaba por todo Shanghai, aunque los chinos no celebren la Navidad). No hay DJ, sino un grupo en directo (y cantan temas de Beyoncé, Lady Gaga, Akon...), bailarines de funky, pájaros, monos, y mucho espectáculo... ¡Es como estar en el Moline Rouge asiático!
DOMINGO.
Visita exprés a Yu Yuan: las tiendas, la casa de té, el parque... y luego de vuelta al aeropuerto, donde me emocioné en el duty free y no escuché cómo me llamaban por megafonía... no perdí el vuelo de milagro...
Quizás sea porque toda la ciudad está en obras por la Expo, o por el frío que hacía y que no había calefacción en ningún sitio, o que he estado muy poco tiempo... no lo se, pero la sensación que me ha dejado Shanghai ha sido agridulce (!como el cerdo!). Esperaba bastante más, y me he encontrado con una ciudad con poco encanto, a caballo entre Pekín y Hong Kong, pero que no llega al punto de ninguna de las dos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario