lunes, 14 de diciembre de 2009

Beijing (4 y último) - El surrealismo


- Cada vez que entras a cualquier sitio (museos, templos, metro, parques, etc.), hay que pasar el bolso por el escáner, y pasar bajo el detector de metales. No se para qué, porque nadie mira el monitor del escáner, y aunque el detector de metales pite, nadie te cachea ni te presta la más mínima atención.

- En las atracciones turísticas no permiten que pases el bolso, ni el botellín de agua, ni la guía. Hay que dejarlo todo en un locker. Pero sí permiten que pases la cámara de fotos (excepto en el mausoleo de Mao), y nadie dice nada cuando tomas fotos a pesar de encontrarte rodeado de carteles que lo prohíben explícitamente.

- Las calles suelen estar valladas. ¿Por qué? No lo se. Quizás para que los chinos no crucen por cualquier sitio...

- La emisión de gases corporales de todo tipo, hacer las necesidades en plena calle, y, sobre todo, escupir, está a la orden del día, y es algo tan natural como parpadear. No importa que estés en la calle, en el metro, o en un restaurante: la banda sonora no varía.

- Las motos llevan manoplas incorporadas en el manillar, para no congelarse las manos con el frío.

- Se dice se comenta, que una de las nevadas de Noviembre fue provocada por el Gobierno chino, para limpiar el ambiente y que no hubiera rastro de contaminación durante la visita de Obama. Todos los chinos con los que hablé se reían de esto y no lo creían., incluso aquellos de nivel alto, criados en Gran Bretaña o en Estados Unidos. ¿Nos engañan a nosotros o a ellos?

- Los taxistas no te entienden; o no saben dónde está el lugar al que quieres ir; o no hay manera de coger un taxi porque no paran; o cuando paran y subes, caminan 5 metros y te dicen que te bajes sin saber por qué; o si quieres ir al Distrito 798, te dejan en la otra punta de Pekín diciendo que ya has llegado, que a tu izquierda tienes restaurantes y lo de enfrente es un centro comercial, mientras tú te preguntas dónde están las galerías de arte...

- Entra al museo de Historia de China, y encuentra que TODO está escrito solamente en mandarín. Eso sí: tienen audioguías para los turistas. También en chino...

- De los WC no hay mucho que decir. Son agujeros en el suelo. Literalmente.

- Los chinos son mercaderes por naturaleza: si , por ejemplo, vas a una farmacia a comprar líquido para las lentillas, harán lo imposible para venderte también vitaminas para la piel.

- El supermercado es toda una experiencia: dependientas en los pasillos vociferando (y no exagero) las ofertas del día. Carne en bandejas, sin refrigerar, donde tú mismo eliges y te sirves lo que quieras. La pescadería son un montón de peceras, donde eliges el pez que más te guste y te lo matan y preparan en el momento. Y dentro del supermercado hay puestecillos independientes de comida rápida china (pinchitos, dumplings, dulces...), con la consiguiente mezcla de olores...


- Subir a la muralla china (o el surrealismo máximo) es toda una aventura situada entre Pekín Express y Desafío Extremo:

Primera subida (Mutianyu): Tras preguntar y dar muchas vueltas, encuentras por fín a un chino muy simpático que te deja en la puerta del bus e incluso te paga el billete. Un rato más tarde, el bus se para en medio de la nada, se abre la puerta y un chino con una gorra del Partido Comunista te despierta a voces gritando algo parecido a que te bajes del bus. Le haces caso. Pero no es un militar: son taxistas espontáneos que se dedican a parar los buses y bajar a los occidentales para subirles a la muralla en sus coches particulares. Y como estás en medio de la nada, no tienes más remedio que aceptar, regatear y subir con ellos, porque el bus hace rato que se marchó... Una vez en la muralla, te esperan 3 horas de caminata, frío, escalones irregulares, alpinismo y placas de hielo...

Segunda subida (Badaling): Esta vez tienes muy claro que no piensas bajar del bus hasta que estés al pie de la muralla. Con lo que no cuentas es con que esta vez los espontáneos ni siquiera te dejan subir al bus. Después de enfadarte, discutir y montar un pollo en plena calle, decides rendirte y negocias un precio con uno de ellos, con la ayuda de una niña china que te hace de intérprete. Una vez en la muralla, tienes una trifulca con el espontáneo y todos sus amigos taxistas porque te quiere cobrar el doble. Le pegas un explicote en una mezcla de 3 idiomas distintos, y entras a la muralla sin pagarle. El problema: que cuando quieres volver a Pekín, ni él ni el resto de sus amigos te quieren llevar. A eso súmale que no llevas dinero suficiente para pagar los 2 buses que hay que tomar para volver a Pekín, y, que por supuesto no hay cajeros porque estás enmedio de la nada... El problema se resuelve haciendo autostop y bajando en LA FRAGONETA, llena de cremalleras y conducida por 2 chinos que te dejan en una boca de metro a 2 paradas de tu hotel.


Me vine enamorada de Pekín, y no veo el momento de volver a la ciudad con más personalidad en la que he estado..

8 comentarios:

  1. Todo sobre Pekin Express en blogpekinexpress2

    ResponderEliminar
  2. Un poquito de publicidad cuando puedas...

    ResponderEliminar
  3. neni!!con tus resumenes de lonely planet parece un poco estresante...q bien nos lo vams a pasar cuand vayamos!!!
    kien es el q ha escrito arriba¿¿¿
    un besico!!tu hermanita

    ResponderEliminar
  4. La FRAGONETA es la de la foto (VOLSWAGEN Azul)?

    ResponderEliminar
  5. Ay! lo de la muralla me empieza a acojonar...que yo tengo que hacer la visita cuando vaya....en fin! que sea lo que tenga que ser. Muy buenas las crónicas pekineses...

    ResponderEliminar
  6. Mary, de miedo nada, es super divertido!! Y surrealista!!!

    ResponderEliminar
  7. Qué disparate y qué estrés de principio a fin!

    Nadie comenta nada de la gente tirándose peos por la calle¿ Me parece TAN FUERTE! Cerdos.

    Y los olores. Si es la mitad de Chinatown NY me muero de angustia na más de imaginármelo.

    Queremos fotos de las motos con manoplas, plis.

    ResponderEliminar