viernes, 3 de diciembre de 2010

Gap

Tres meses perdida, sí, lo se, pero de forma justificada -al menos en parte-. 

Tres meses intensos, para bien y para mal, en los que solo quería desdoblarme para poder organizar un poco mi vida, y, al mismo tiempo, disfrutar el poco tiempo que me queda aquí.

El primer mes de desaparición decidí darle una nueva oportunidad a Shanghai, y esta vez no me defraudó. Además, hicimos viaje improvisado a Taiwan, donde descubrí lo que posiblemente hubiera sido China de no haber sido por su régimen político, y por Mao.

El segundo mes de desaparición fue literal, casi real. Trece días de viaje, por Brunei y la selva de Borneo primero, y, sobre todo, por Myanmar después. Sin móvil, ni acceso a internet. Sin ni siquiera saber si podríamos entrar al país debido a los problemas con los visados y la cercanía de sus primeras elecciones en 20 años (si es que aquellas contaron). Me encontré un país puro, donde los monjes son un miembro más de las familias, y los templos se mantienen casi intactos desde hace mil años, formando paisajes místicos. Donde la luz y el agua corriente son un lujo (un lujo auténtico), y la gente se lava en las riberas de los ríos. Donde existen comunidades cuya vida gira enteramente en torno a un lago: viven en pueblos flotantes, pescan, e incluso cultivan hortalizas dentro del agua. Y donde, mires donde mires, te encuentras una sonrisa estampada en una cara cubierta de barro blanco. 

Y después, en el tercer mes de desaparición, me dedico a buscar trabajo para cuando esto acabe, y entro en una especie de montaña rusa de nervios, estrés y mucha mala leche, de la que salí hace una semana o dos, y a la que hoy pienso poner punto y final a base de sol, playa y muchas piñas coladas en las playas tailandesas.

jueves, 26 de agosto de 2010

Sheung Wan

La semana pasada decidí regalarme un fin de semana. Dos días solo para mí. Para descansar, estar en casa, acostarme temprano, leer, ver películas y pasear. Aunque el paseo no me llevó muy lejos...

Un poquito más abajo de mi casa, y un poquito más hacia el este, se encuentra Sheung Wan. 

Sheung Wan es como un pequeño oasis dentro de la isla de HK: calles tranquilas, sin ruido, ni tráfico, por las que puedes caminar por en medio de la carretera. Coches aparcados en la calle. Macetas en las ventanas. Pequeñas tiendas y talleres en los bajos de los edificios, y obreros comiendo en las terrazas de las cantinas... Como un pueblo de los de toda la vida. Con solera. 

Allí están las tiendas de pescado seco y otras delicatessen. Y en las calles, el pescado sobre cestas o grandes lonas extendidas en la acera, secándose al sol. Y también las tiendas de medicina tradicional china. Y las de ofrendas a los difuntos, que son las que más me llaman la atención: pequeñas réplicas de billetes, chalets, coches, cosméticos, móviles o bolsos y carteras de marca, para quemar y que en el otro mundo a los muertos no les falte de ná.  Y aquí me acordé de un profe que, en una charla, se dedicó a derribar falsos mitos sobre India, y, en concreto, nos habló de misticismo vs. materialismo. Recordé aquelló y me pregunté si se podría aplicar también a los chinos...

Me dijeron que Sheung Wan es el barrio donde vivían los chinos durante la época colonial inglesa. Y es donde pienso vivir yo. Si me quedo aquí.

domingo, 8 de agosto de 2010

Exhausted...

Estoy muy cansada. Pero no me quejo, porque se trata de un agotamiento buscado y deseado.

Han sido diez días de visitas asiáticas y españolas; de sol, playa y barcos. Días de trasnochar y trabajar. De turismo. Diez días en los que el mini-piso parecía un campamento, con almohadas, colchones hinchables y maletas por donde miraras...

Diez días en los que he redescubierto Hong Kong: montañas y acantilados, playas secretas, nuevos restaurantes, y la China más profunda a sólo 20 minutos de casa...

Diez días muy divertidos.

Y desde ayer vuelvo a estar sola... Sola, con ojeras, e incluso agujetas. Y decidí regalarme el fin de semana, dedicarlo sólo a mí, a disfrutar de mi soledad.
Sin salidas nocturnas. Ni siquiera diurnas. He pasado del sofá a la cama y de la cama al sofá. He leído, he estudiado, me he "embellesido" como dice un amigo colombiano... anoche vi la tormenta desde mi ventana, y hoy disfrutaba el sol en mi salón...

Y tan feliz.


martes, 13 de julio de 2010

martes, 6 de julio de 2010

Summertime

That lack of sunlight was starting to make me depressed...

Me ha cambiado hasta el humor. Y es que ya estaba empezando a preguntarme qué hacía yo aquí, con esta nube eterna y el calor horroroso y las lluvias, que yo lo que quería era irme a mi tierra y abrasarme con el sol en la playa y que me diera la brisita marina en la cara... y seguro que no hubiera aguantado ni 10 días antes de desesperarme y hartarme de playa, de brisa, de sol y de tierra, que ya me conozco yo esa historia, pero oye, mi falta de paciencia y los enfurruñamientos estos que me dan, que me hacen querer cosas que sé que no quiero...

Pero ya tengo sol y la brisita, tengo la playa, ¡y hasta el chiringo! Y los días larguísimos, las noches sin fin, los pantalones cortos y las chancletas, el olor a crema solar, las barbacoas nocturnas... y tengo también las piernas comidas por los mosquitos, que los de Jonkon parecen más bien tiburones con alas... Y la sonrisa en la cara y los nervios en la tripa, y la sensación de vacaciones sin tener vacaciones (o viviendo de vacaciones...), y los mil planes para los que me falta el tiempo, a pesar de los días larguísimos y las noches sin fin...

Solo me falta mi libro, el del VERANO, el que me he leído una vez al año desde hace ya no se cuantos años, que está el pobrecito hecho polvo de tanto trasiego. Pediré que me lo traigan las próximas visitas, que si no lo leo no es verano de verdad.



Ayer recibí un mensaje de un lugar que ahora está en pleno invierno: hay un paquete haciendo la ruta Tasmania - Hong Kong...

jueves, 24 de junio de 2010

La Fin del Moon

Había hace años un bar en Murcia de esos de primera hora, de los de quedar con la gente allí y tomar unas birritas de pie, en plan tranqui... Estaba pegadito a un local de kebabs, y tenía un público de lo más variopinto: desde jipis hasta góticos, de todo pasaba por allí...

Y entonces me fui un tiempo fuera, y cuando volví ya no existía, y lo peor, ya ni siquiera era capaz de ubicar el local: ¿estaba en esta esquina? ¿o era aquella sidrería?... Nunca supe qué pasó...

La Fin del Moon, se llamaba.

Y ya ni me acordaba de aquel bar. Hasta esta mañana.

Hong Kong ha amanecido con lluvia, con una lluvia como no había visto. Y viento. Pero sobre todo mucha lluvia.

Parecía el Fin del Mundo.

La Fin del Moon.

martes, 1 de junio de 2010

DMZ


La Zona Desmilitarizada de Corea es una franja de 250 largo y 5 de ancho, que corta a la península de Corea a la altura aproximada del paralelo 38, separando a las Coreas del Norte y del Sur.

La Zona Desmilitarizada de Corea es, a pesar de su nombre, la zona más militarizada del mundo. A pesar del acuerdo de alto el fuego de 1953, las dos Coreas siguen en guerra.

La visita está cargada de simbolismo. Eso sí, todo explicado desde el punto de vista surcoreano, que por algo fuimos desde Seúl.

Desde el observatorio de Dora se puede ver Kichong-Dong, un pueblo en la parte norte de la DMZ. Según la guía, se trata de un pueblo deshabitado, en el que los edificios ni siquiera tienen cristales en las ventanas, y que fue "creado" por los norcoreanos para lanzar mensajes propagandísticos. En Corea del norte se le conoce como "Peace Village". En la del Sur, como "Propaganda Village".
La parte Sur también tiene su propio pueblo en la DMZ, Taesong-Dong ("Freedom Village"), donde parece ser que sí vive un puñado de granjeros que tienen que seguir ciertas reglas por parte del gobierno surcoreano, entre las que se incluye el toque de queda a las 10pm. Pero de Taesong-Dong nos cuentan más bien poco...

Visitamos el Tercer túnel de incursión (el tercero de los que se conocen, porque se cree que puede haber más). En teoría, estos túneles fueron excavados por los norcoreanos para así poder cuzar a Corea del Sur y atacar Seúl por sorpresa. Y, según la guía, se puede demostrar. Nos cuenta una teoría enrevesada acerca de la inclinación del túnel, y el agua, y ciertas marcas en las paredes... no lo entendemos... o no nos termina de convencer...

Otro punto de la visita es el "Freedom Bridge", el que se usaba para el intercambio de prisioneros tras la guerra. Ahora, evidentemente, está cerrado, y no se qué hay en la parte norte, pero en la sur hay una valla repleta de lazos y mensajes de familias coreanas que fueron separadas por la guerra, y esperan que algún día se firme la paz para poder reencontrarse.

En Dorasang hay una estación de tren. Sin tren. Está totalmente equipada hasta el más mínimo detalle, para algún día poder ponerse en activo y unir Corea del Sur con Europa, vía Corea del Norte, China y Rusia.

Y, por último, llegamos al Área de Seguridad Compartida (JSA). Controlada por la ONU, es el lugar donde, de haberlos, se producirían los encuentros diplomáticos entre las dos Coreas.
Donde los soldados de ambos frentes se sitúan cara a cara; unos en posición de ataque; los otros, de defensa, eso sí, cada uno en su lado, perfectamente delimitado por rayas amarillas en el suelo. Es el área donde no se permite la entrada a ciudadanos coreanos, sean del Norte o del Sur.
Donde firmamos un documento de la ONU en el que se nos advierte que no se puede garantizar nuestra seguridad en caso de acto hostil, y se nos informa del protocolo a seguir en ese caso.
Donde no se pueden tomar fotografías, ni señalar, ni realizar ningún gesto o expresión que pueda ser utilizado por los norcoreanos como pretexto para comenzar un conflicto internacional.

Es el lugar donde nadie se atreve ni a hablar, porque la tensión que se percibe en el ambiente ya lo dice todo...

Y es el lugar donde se borró todo mi escepticismo, porque si bien es cierto que todo lo vimos desde el punto de vista de una de las partes y no sabemos nada de la otra, y que gran parte de los mensajes que nos dieron eran pura propaganda, lo que está claro es que hay un gran problema desde hace más de 60 años y no parece que vaya a solucionarse por el momento. Y es la primera vez que siento algo así tan de cerca.




sábado, 22 de mayo de 2010

Seoul...


... ha sido uno de los viajes más intensos de mi vida: 600 km2, 12 millones de habitantes, 4 amigos, 48 horas escasas para visitar la ciudad, 4 horas de sueño en todo el fin de semana, y muy muy buen sabor de boca.

... es la ciudad donde viven los compis que nos alojaron: 1 piso, 6 personas, 3 sofás muy cómodos (o yo estaba tan cansada cuando me iba a dormir que me parecían el nirvana!) y 1 baño.

... es enorme, pero no estresa. No tiene las avenidas anchísimas de Pekín, pero tampoco tiene los edificios altísimos de Hong Kong. Es una ciudad muy extensa, con muchas zonas verdes, muy cuidada y limpia, algo raro en Asia...

... y Corea en general, tiene un idioma que no deriva del chino (contrariamente a lo que yo creía), y un alfabeto que parece sacado de una película de extraterrestres. Además, la tecnología es puntera: hay pantallitas táctiles por todas partes, los móviles normales no funcionan (pero se pueden alquilar móviles coreanos en el aeropuerto), los taxis se pagan con bono-viaje, y puedes ver la tele en tu móvil en el metro.

... parece caro: todo se paga en miles de wones. Pero no lo es.

... fue devastada en guerras varias, por lo que a nivel arquitectónico hay poco que ver (los templos y palacios están reconstruidos). Es una ciudad para vivirla, no para estudiarla.

... está muy cerca de la DMZ ("zona desmilitarizada"), que separa las dos Coreas (aun en guerra), y que, a pesar del nombre es la zona más militarizada del mundo. Fue, sin duda, lo que más me impactó del viaje.

... no habla ni entiende inglés, a pesar de que los profesores de inglés en todas las escuelas son nativos (sobre todo americanos). La comunicación con los locales es complicada, pero la gente es taannnn encantadora y dispuesta, que el problema se soluciona pronto!

... es un paraíso de las compras. Y tiene una marcha muy divertida.

... tiene barrios que me recuerdan a los hutongs chinos. Y un río artificial de agua potable en pleno centro de la ciudad. Y un fish market que es como los wet markets de HK, pero en un recinto cerrado. Y un Museo de la Guerra que impacta.

... come perro. Y yo también. Tiene poco sabor, sin más.

... tiene varios pasatiempos populares. Uno de ellos es ir a batear. Tal cual. Te dan un bate, te lanzan pelotas, y bateas para liberar estrés. El otro son los ciberfotomatones: básicamente es una tienda con varios fotomatones. Te encierras con tus amigos en uno, te pones pelucas, sombreros, y haces poses varias mientras la máquina tira fotos. Después editas las fotos (a uno le pones cuerpo de mariposa, a otro de superhéroe, unas estrellitas por aquí, unos corazones por allá), y las imprimes. Por último vas al mostrador a que el dependiente las recorte y las plastifique (con o sin purpurina). ¡Me encantaron!

... desbancó a Pekín como mi ciudad favorita en Asia.


miércoles, 31 de marzo de 2010

Los Sevens


Uno de los grandes acontecimientos de HK son los Rugby Sevens, un torneo anual que se celebra durante todo un fin de semana, en el que equipos de rugby de 24 países, con 7 jugadores en cada equipo, se enfrentan durante 3 días en partidos de 14 minutos (2 partes de 7 minutos cada una).

Las entradas al estadio se agotan meses antes, y las de reventa son carísimas. Viene gente de todo el mundo, y no solo por los partidos (que a mí, que lo único que se del rugby es que juegan con una pelota en forma de pepino, me parecieron muy entretenidos), sino por el ambientazo que hay, tanto en el estadio como en las calles: Hong Kong se llena de gente durante todo el día, y, sobre todo, por la noche.

En Lan Kwai Fong no cabe un alfiler, los bares están abiertos de par en par y ponen la música en la calle, y una marea de gente de todo el mundo, algunos disfrazados (no me pregunten el por qué!) invade toda la zona. Y Wan Chai, pues no estuve, pero debe ser por el estilo.

Hay quien describía los Sevens como "un fin de semana en el que HK se llena de hooligans borrachos". Yo no vi hooligans, ni borrachos, ni peleas ni nada similar... al contrario, vi muy buen rollito y mucha mucha diversión!

martes, 23 de marzo de 2010

Alianza México-Hong Kong


¡Quedó inaugurada la temporada de visitas!

El sábado aterrizaron en HK mi amiga Naishla, mexicanita que conocí en Madrid, y su amiga Rossana (con un jet lag de la muerte después de volar durante al menos 50 horas: Cancún-DF-Madrid-Pekín-HK).

Visita expréss de 3 días para comenzar su ruta "sudeste asiático". Visita corta pero intensa, en la que ha dado tiempo a hacer de todo: turismo, comida, fotos (muchas fotos!!), marcha y compras (muuuchas compras!!!)

Y ahora a esperar a la family...

miércoles, 24 de febrero de 2010

La sonrisa de Filipinas

Filipinas te golpea.

Llegas esperando un paraíso, y en Manila encuentras suciedad, contaminación, ruido, y mucha mucha pobreza. Familias enteras viven entre cartones, en las aceras. Los niños caminan descalzos y desnudos, solos. Las madres despiojan a sus hijos, y los hombres se lavan en mitad de la calle.

Las infraestructuras son escasas, y en algunos sitios, inexistentes. El transporte público utiliza motores de segunda mano importados de Japón, que deben durar al menos 30 años más. Quien tiene un ciclomotor es afortunado. Hay pueblos sin semáforos, ni alumbrado público. Hay cortes de luz...

En este país VIVIR ya es un lujo.

Pero a pesar de esta pobreza generalizada, los filipinos parecen felices. Se detienen y te saludan. Te preguntan el nombre, te dan la mano, quieren saber de dónde eres... Y sonríen. Siempre sonríen. No tienen nada y parecen felices...

Quizás tenga algo que ver con su cielo azul y su sol permanente. O con las junglas, o las playas paradisíacas. O que el tiempo aquí transcurre más despacio... O quizás simplemente lo llevan en los genes...

A pesar de los golpes, Filipinas SONRÍE.

jueves, 11 de febrero de 2010

El Año del Tigre

El Año Nuevo Chino ya está aquí, ¡y Hong Kong está preciosísima!

Mucho más que durante las Navidades y el Fin de Año solar, ¡dónde va a parar! Aquella psicodelia de Diciembre tiene mucho que envidiarle al simbolismo de los adornos chinos...

Los edificios están iluminados, pero nada de grandes luces de colores con motivos navideños estilo años 80, no... son pequeñas lucecitas, discretas, sencillas...

Los faroles rojos (el color de la buena suerte) están por todas partes: en tiendas, restaurantes, por la calle... por la noche los encienden, y crean un efecto espectacular.

Los portales de los edificios están flanqueados por maceteros con pequeños árboles de mandarina, porque mandarina en chino se pronuncia igual que buena suerte. También los tienen en las casas, a modo de nuestro árbol de navidad, junto con las fuentes rojas y doradas que utilizan para poner dulces y caramelos y ofrecerlos a quien entre a la casa.

Y luego están los sobres rojos, en los que se introducen pequeñas cantidades de dinero (siempre una cantidad par, que trae buena suerte), y los jefes lo regalan a sus subordinados, los casados a los solteros...

Hay mercadillos, ferias, las tiendas y las calles están aun más llenas que de costumbre... Y, antes de fin de año, los chinos pagan sus deudas y limpian su casa, para no arrastrar las desgracias del año anterior; y se reunen en la casa paterna para cenar y dar la bienvenida al nuevo año...

Y yo, que ya he saldado mis deudas y tengo el apartamento reluciente, como la casa paterna me pilla un poco retirada, tendré que celebrar el fin de año chino tostándome al sol en Filipinas... ¡Aysss, qué pena!


¡FELIZ AÑO DEL TIGRE A TODOS!


lunes, 1 de febrero de 2010

Smog

Smog (de smoke: humo y fog: niebla): se usa para designar la contaminación atmosférica que se produce en algunas ciudades como resultado de la combinación de unas determinadas circunstancias climatológicas y unos concretos contaminantes.
En países en vías de industrialización como China o algunos países de Europa del Este, todavía es un grave problema en algunas ciudades.


Pero hoy, por fin, ¡se ve el sol!

lunes, 4 de enero de 2010

Navidades asiáticas


Navidades sin villancicos, pero con gorros de Papá Noel. Sin canapés, pero con Pad-Thai. Sin cava, pero con Samsong. Y, sobre todo, sin frío: a 32 ºC y en chancletas.

Navidades en las que paseas en barco, tomas el sol y comes arroz agridulce en terrazas junto al río.

Navidades en las que visitas mil templos budistas, y en las que ves cocodrilos, serpientes, ¡y cocoteros con sus cocos!

Navidades en las que hay que trabajar o, al menos, acudir a la oficina, por primera vez en muuucho tiempo...

Navidades en las que la cena de Fin de Año consiste en una slice de pizza a las 4 de la madrugada, en las que tomas las uvas sin campanadas, y en las que el Nuevo Año comienza 7 horas antes que de costumbre...

lunes, 21 de diciembre de 2009

Fin de semana en Shanghai



VIERNES.

Llego al aeropuerto, y me han retrasado el vuelo 2 horas, ¡menos mal que me traje el ipod y un libro! En uno de los ratos muertos en el aeropuerto, miro por uno de los ventanales y veo algo raro allí abajo... un chino durmiendo en las pistas de aterrizaje.

Llego a Shanghai a las 18h. Unos se intentan colar al pasar el control de inmigración. Buscando el MagLev (tren de alta velocidad que me llevará del aeropuerto a la ciudad), un taxista camuflado me intenta engañar diciéndome que el tren está "cerrado" y me ofrece sus servicios como taxista. En la cola para comprar el billete del MagLev se me vuelven a intentar colar. El metro a tope, empujones, gente desorientada, la gente sube al vagón antes de que los pasajeros bajen... ¡Estoy de nuevo en China, señores!

Mi amigo Edu me recoge en el metro, dejamos la mochila en su casa, y nos vamos a un hutong a dar una vuelta, tomar algo en un café estilo años 30, cenar, y reunirnos con la gente en un bar con barra libre por 8 euros y un futbolín.


SÁBADO.

Hay que subir a la Oriental Pearl Tower (nada barata, por cierto), donde hay unas vistas impresionantes de todo Shaghai en obras por la Expo. Lo mejor: el balcón con suelo de cristal... ¡una vez superado el vértigo, claro!

Paseíto por la orilla del río, y primer contacto con la comida shanghainesa en un puesto de la calle: ¡sabe dulce!

Después de comer fuimos hacia el Bund, tomamos café en una terraza con vistas nocturnas y paseamos por la concesión francesa.

Las dosis de surrealismo del día llegaron por 2 vías:

-"Bund Sightseeing Tunnel": una especie de tren-cápsula, con un recorrido de algo más de 3 minutos a través de un túnel con luces de colores, música psicodélica y sonidos espaciales... Sigo intentando comprender a qué se refieren con lo de "sightseeing"...

- "Nº 88": una especie de discoteca, de decoración megarococó, a la que además hay que añadirle la decoración navideña (que estaba por todo Shanghai, aunque los chinos no celebren la Navidad). No hay DJ, sino un grupo en directo (y cantan temas de Beyoncé, Lady Gaga, Akon...), bailarines de funky, pájaros, monos, y mucho espectáculo... ¡Es como estar en el Moline Rouge asiático!


DOMINGO.

Visita exprés a Yu Yuan: las tiendas, la casa de té, el parque... y luego de vuelta al aeropuerto, donde me emocioné en el duty free y no escuché cómo me llamaban por megafonía... no perdí el vuelo de milagro...


Quizás sea porque toda la ciudad está en obras por la Expo, o por el frío que hacía y que no había calefacción en ningún sitio, o que he estado muy poco tiempo... no lo se, pero la sensación que me ha dejado Shanghai ha sido agridulce (!como el cerdo!). Esperaba bastante más, y me he encontrado con una ciudad con poco encanto, a caballo entre Pekín y Hong Kong, pero que no llega al punto de ninguna de las dos...

lunes, 14 de diciembre de 2009

Beijing (4 y último) - El surrealismo


- Cada vez que entras a cualquier sitio (museos, templos, metro, parques, etc.), hay que pasar el bolso por el escáner, y pasar bajo el detector de metales. No se para qué, porque nadie mira el monitor del escáner, y aunque el detector de metales pite, nadie te cachea ni te presta la más mínima atención.

- En las atracciones turísticas no permiten que pases el bolso, ni el botellín de agua, ni la guía. Hay que dejarlo todo en un locker. Pero sí permiten que pases la cámara de fotos (excepto en el mausoleo de Mao), y nadie dice nada cuando tomas fotos a pesar de encontrarte rodeado de carteles que lo prohíben explícitamente.

- Las calles suelen estar valladas. ¿Por qué? No lo se. Quizás para que los chinos no crucen por cualquier sitio...

- La emisión de gases corporales de todo tipo, hacer las necesidades en plena calle, y, sobre todo, escupir, está a la orden del día, y es algo tan natural como parpadear. No importa que estés en la calle, en el metro, o en un restaurante: la banda sonora no varía.

- Las motos llevan manoplas incorporadas en el manillar, para no congelarse las manos con el frío.

- Se dice se comenta, que una de las nevadas de Noviembre fue provocada por el Gobierno chino, para limpiar el ambiente y que no hubiera rastro de contaminación durante la visita de Obama. Todos los chinos con los que hablé se reían de esto y no lo creían., incluso aquellos de nivel alto, criados en Gran Bretaña o en Estados Unidos. ¿Nos engañan a nosotros o a ellos?

- Los taxistas no te entienden; o no saben dónde está el lugar al que quieres ir; o no hay manera de coger un taxi porque no paran; o cuando paran y subes, caminan 5 metros y te dicen que te bajes sin saber por qué; o si quieres ir al Distrito 798, te dejan en la otra punta de Pekín diciendo que ya has llegado, que a tu izquierda tienes restaurantes y lo de enfrente es un centro comercial, mientras tú te preguntas dónde están las galerías de arte...

- Entra al museo de Historia de China, y encuentra que TODO está escrito solamente en mandarín. Eso sí: tienen audioguías para los turistas. También en chino...

- De los WC no hay mucho que decir. Son agujeros en el suelo. Literalmente.

- Los chinos son mercaderes por naturaleza: si , por ejemplo, vas a una farmacia a comprar líquido para las lentillas, harán lo imposible para venderte también vitaminas para la piel.

- El supermercado es toda una experiencia: dependientas en los pasillos vociferando (y no exagero) las ofertas del día. Carne en bandejas, sin refrigerar, donde tú mismo eliges y te sirves lo que quieras. La pescadería son un montón de peceras, donde eliges el pez que más te guste y te lo matan y preparan en el momento. Y dentro del supermercado hay puestecillos independientes de comida rápida china (pinchitos, dumplings, dulces...), con la consiguiente mezcla de olores...


- Subir a la muralla china (o el surrealismo máximo) es toda una aventura situada entre Pekín Express y Desafío Extremo:

Primera subida (Mutianyu): Tras preguntar y dar muchas vueltas, encuentras por fín a un chino muy simpático que te deja en la puerta del bus e incluso te paga el billete. Un rato más tarde, el bus se para en medio de la nada, se abre la puerta y un chino con una gorra del Partido Comunista te despierta a voces gritando algo parecido a que te bajes del bus. Le haces caso. Pero no es un militar: son taxistas espontáneos que se dedican a parar los buses y bajar a los occidentales para subirles a la muralla en sus coches particulares. Y como estás en medio de la nada, no tienes más remedio que aceptar, regatear y subir con ellos, porque el bus hace rato que se marchó... Una vez en la muralla, te esperan 3 horas de caminata, frío, escalones irregulares, alpinismo y placas de hielo...

Segunda subida (Badaling): Esta vez tienes muy claro que no piensas bajar del bus hasta que estés al pie de la muralla. Con lo que no cuentas es con que esta vez los espontáneos ni siquiera te dejan subir al bus. Después de enfadarte, discutir y montar un pollo en plena calle, decides rendirte y negocias un precio con uno de ellos, con la ayuda de una niña china que te hace de intérprete. Una vez en la muralla, tienes una trifulca con el espontáneo y todos sus amigos taxistas porque te quiere cobrar el doble. Le pegas un explicote en una mezcla de 3 idiomas distintos, y entras a la muralla sin pagarle. El problema: que cuando quieres volver a Pekín, ni él ni el resto de sus amigos te quieren llevar. A eso súmale que no llevas dinero suficiente para pagar los 2 buses que hay que tomar para volver a Pekín, y, que por supuesto no hay cajeros porque estás enmedio de la nada... El problema se resuelve haciendo autostop y bajando en LA FRAGONETA, llena de cremalleras y conducida por 2 chinos que te dejan en una boca de metro a 2 paradas de tu hotel.


Me vine enamorada de Pekín, y no veo el momento de volver a la ciudad con más personalidad en la que he estado..

Beijing (3) - Los precios


Cuando llegué a Hong Kong, el nivel de precios en general (a excepción de la vivienda) me pareció bastante barato. Después de volver de Pekín, todo me parece carísimo.

1. -Restaurantes

He llegado a comer en Pekín por 50 céntimos.
Las cantinas chinas son lo más barato, y por 1 o 2 euros te pones las botas a dumplings, arroz, noodles y lo que quieras pedir. Pero aunque vayas a un restaurante occidental o de otro tipo, nunca te van a clavar, y como muestra:
Cena en un japonés de lujo, pidiendo a la carta: sushi, sashimi, tempura... sake a tutti, postres... en una cena de 20 personas, en la que sobró la mitad de la comida que pedimos... 17 euros por persona.

2.- Belleza

Masaje corporal con aceites, de 90 minutos, en el mejor sitio de Pekín: 28 euros.
Peluquería (lavar, cortar, peinar, con masaje de cabeza incluido): 4 euros.
Manicura y pedicura: 20 euros.

3.- Transporte

El viaje en metro cuesta unos 20 céntimos. Recorridos de media hora en taxi, por 3 euros.

4.- Ropa

Lo típico es ir a los mercados, que son edificios enteros con pequeños puestos de ropa, bisutería, complementos, etc. Comprar allí es toda una experiencia, porque las dependientas están en los pasillos ofreciéndote su mercancía a medida que avanzas, y como muestres el más mínimo interés (una miradita de reojo a un bolso), te agarran del brazo y no te dejan escapar.
En los mercados todo lo que se vende son fakes (copias), y no hay precios fijos, sino que siempre comienzan pidiendo el precio que costaría el objeto original, por lo que hay que regatear, y para cada compra se necesita al menos media hora de tu tiempo.
Yo me compré unas All Star por 5 euros.

5.- Marcha

En los antros las copas cuestan 1 euro, y también la cerveza.
En bares medio normales, los precios están entre los 2 y 3 euros.
En las discotecas de moda, pagas una entrada de 5 euros, y copas a 4 euros.
Un lujazo.


6.- Entradas a atracciones turísticas

En los templos pequeñitos se suele pagar 1 € por entrar. Los lugares más turísticos, como la muralla, la Ciudad Prohibida o el Palacio de Verano, cuestan 4 o 5 euros.

7.- Vivienda

Yo estuve viviendo todo el mes en un hotelillo, y una habitación doble, con baño privado, me costó 200 euros todo el mes.
Alquilar una vivienda de unos 80 m2 sale por unos 600 euros/mes, frente a los 800 y pico que pago yo por mi pisito de 40m2.


Beijing (2) - La ciudad


Pekín es inmensa, las distancias son enormes. El metro es muy rápido, pero poco útil porque hay pocas líneas, y las paradas siempre están lejísimos del lugar al que quieres llegar. Los autobuses son un caos, ni me molesté en intentar entender cómo funcionan las líneas. Así que el medio de transporte más idóneo es el taxi, siempre y cuando consigas hacer entender al taxista dónde quieres ir. Y que él sepa llegar.

Además, el tráfico es un auténtico caos: por una parte, hay miles de coches, buses, motos eléctricas, bicis, camiones... Por otra, las reglas de tráfico no aplican aquí.
En un cruce, no pasa quien tenga el semáforo verde, sino quien tenga el vehículo más grande (por tanto, el peatón siempre sale perdiendo).
No se conduce en línea recta, sino en zigzag, cambiando de carril cada 3 segundos, y tocando el claxon a la mínima de cambio.
Y en un cruce, aunque el semáforo para peatones esté en verde, también lo está el semáforo para vehículos que quieren girar a su derecha, y como lo que aplica es la regla del tamaño, en ese caso los vehículos tienen la preferencia, por lo que te toca esperar en medio de la carretera a que terminen de pasar.

La contaminación es bestial. Durante los primeros días era imposible ver qué había 10 metros más allá, debido a una niebla espesa de color marrón. Pero al cabo de unos días se aclaró el ambiente debido a las nevadas que cayeron (provocadas según se comenta, debido a la visita de Obama. Los chinos lo niegan) y lució el sol durante el resto del mes.

En Pekín se ve mucha pobreza. Desde gente mutilada pidiendo en el metro, hasta niños de 4 o 5 años pidiendo por la calle a las 4 de la madrugada. Una gran parte de la población no puede permitirse comprar un coche, por eso se ven tantas bicis y motos eléctricas, a pesar del tráfico y del frío.

Los olores en la calle son muy fuertes, y por la mañana temprano resulta especialmente desagradable, pero llega un punto en que no los notas. No me conseguí acostumbrar al olor de la col china, fuera la hora que fuese...

martes, 8 de diciembre de 2009

Beijing (1) - El turismo


Aunque tenía 4 horas de clase de mandarín todos los días, y a pesar del frío que hacía, lo inmensamente grande que es la ciudad y el tiempo que se pierde en ir de un sitio a otro, el cansancio, y los fines de semana en blanco, puedo decir que he visto prácticamente todo Pekín:

- Palacio de Verano
Alguien nos dijo que se podía ver en 2 horas. A nosotros nos llevó como 6... Es de los lugares que más me ha gustado de Pekín, super bonito, y altamente recomendable. Se trata de la antigua residencia de verano imperial, y no es solo un palacio: tiene bosque, lagos, calles comerciales con canales, templos, teatros... es una ciudad en toda regla.

- Plaza de Tiananmen
Tiananmen no es una plaza, es un enorme espacio vacío en medio de Pekín, rodeado de edificios de estética comunista. Hay 4 accesos a la plaza, en los que hay que pasar los bolsos por un escaner y someterse a un detector de metales bajo la mirada de unos 10 o 12 policías chinos. Como siempre, aunque el detector de metales pite, nadie te cachea para comprobar si tienes armas...
Tiananmen está llena de símbolos comunistas, como la bandera de la república, el monumento a los héroes del pueblo, y el mausoleo de Mao. Entrar a éste último es toda una experiencia: hay que dejar los bolsos en un locker fuera de la plaza, y está totalmente prohibido introducir cámaras de foto, video, móviles, etc. Los visitantes locales compran flores amarillas para dejarlas a modo de ofrenda, y todos guardan un silencio sepulcral. Dentro se encuentra la urna de cristal que contiene el cuerpo de Mao, y la escena en sí es bastante surrealista, porque su cabeza está iluminada con una luz naranja y... bueno, ¿recordáis a los Gusiluz? Pues eso.

- Zhong Shang y Bei Hai
Son 2 parques situados en pleno centro de Pekín, junto a Tiananmen y la Ciudad Prohibida. Super bonitos, sobre todo Bei Hai, pero cuando yo fui acababa de nevar el día anterior, y aparte de un muñeco de nieve, no hicimos mucho más por allí...

- Chang Cheng o La Gran Muralla China
Yo pensaba que la Muralla se podía recorrer entera caminando y que era la única edificación humana que podía ser vista desde el espacio. Todo mentira. La muralla está hecha polvo, prácticamente deshecha, por lo que unicamente pueden recorrerse algunos tramos que han sido remodelados y habilitados en mayor o menor medida para el turismo. Cerca de Pekín hay 3 tramos: Badaling, Mutianyu y Simatai. Yo estuve en los 2 primeros, porque Simatai, aunque es el más auténtico porque no ha sido remodelado y se trata de la muralla original, era peligroso debido al mal estado y a las placas de hielo.
La Muralla impresiona cuando la ves de lejos, cuando estás en el bus y de pronto la ves allí en la montaña... Una vez dentro de la muralla, ya no es para tanto, aunque las vistas son impresionantes...
El tramo de Badaling no me gustó nada, es totalmente artificial, y demasiado turístico. Me quedo con Mutianyu, donde nos hicimos la ruta completa, a pesar del hielo y los resbalones!! Pasamos como 3 horas caminando, escalando y subiendo y bajando cuestas y escalones, pero merecio la pena, la Muralla es un MUST si se viaja a China.

- Templo de los Lamas, Templo de Confucio, Bell Tower y Drum Tower
Estas 4 atracciones se encuentran en la misma zona, así que se pueden visitar en un mismo día, y de paso aprovechar para recorrer algún hutong de los que hay por la zona. Yo me quedo sin duda con el Templo de los Lamas, que junto con el Palacio de Verano y la Gran Muralla, es lo que más me ha gustado de Pekín. Se trata de un templo budista, con muchísimos pabellones y estatuas de Buda en todas sus formas. El más impresionante es, sin duda, el Buda de 18 metros de altura, construido a partir de un solo tronco de sándalo.

- Villa Olímpica
Como dice mi amigo Henry: "Bueno, sin más"... No está mal, pero tampoco es nada del otro mundo. Básicamente hay que ir a última hora de la tarde, y ver el Water Cube y el Nido de Pájaro iluminados. Por lo demás, hay poco que hacer por alli.

- Ciudad Prohibida
Es el centro neurálgico de Pekín, literalmente: la ciudad se construyo alrededor de este palacio. Arquitectura tradicional china, patios enormes, salones, un jardín, estanques... Realmente me lo imaginaba mucho más grande, sobre todo teniendo en cuenta la extensión del Palacio de Verano, pero no me defraudó para nada.

- Tian Tan Gong Yuan
Es un parque situado hacia el sureste de Pekín, enorme, y altamente recomendable. En cuanto entras, te encuentras con cientos de chinos haciendo actividades diversas en grupo: unos bailando, otros cantando, otros jugando a la pelota, haciendo taichi, volando cometas o cintas de colores, chinos jugando a las cartas o al ajedrez, paseando a sus pájaros, escribiendo caligrafía con agua en el suelo, etc. ¡Es super animado y muy muy divertido! Todo un espectáculo que muestra la gran diferencia entre chinos y europeos a la hora de disfrutar del tiempo libre.

- Wangfujing Night Market
Espectacular. Es un mercado nocturno, con puestos de "comida exótica": pinchitos de escorpiones, larvas, o saltamontes, estrellas de mar, carnes sin identificar que los chinos nos aseguraban que era cordero... Yo llegué decidida a comerme un pinchito de escorpión. Lo que no sabía es que el Mercado olía de aquella manera. Y muchísimo menos me esperaba que los escorpiones estuvieran vivos, para que tu elijas los que más te gustan y te lo frían en el momento, frescos fresquísimos... Asco no, más todavia... A punto estuve de irme como me había venido, pero Henry sacó valor, eligió el pinchito más apetecible, y sí, ¡¡me comí uno!! ¡Mi cara en ese momento era un auténtico cuadro! Pero realmente no fue para tanto, está crujiente, tostadito, como una patata frita de las de bolsa, y sabe picante por las especias que le ponen al freirlo. Sin más.

- Templos varios
En Pekin hay la tira de templos de todo tipo: budistas, taoístas, confucionistas... Son muy bonitos, muy típicos, pero llega un punto en que te saturas y visto uno, vistos todos. Entre los más notorios están el Templo del Cielo, situado en el Tian Tan Park, y la Gran Mezquita. Ésta última está en el barrio árabe (es curioso encontrar un barrio árabe en China. También hay un barrio ruso), y lo más significativo es que está construida de acuerdo a la arquitectura tradicional china, y no islámica, por lo que cuando la ves parece que estás ante un templo más, con la diferencia de que apenas se utiliza el color amarillo en la decoración exterior, y que en las fachadas de los edificios se pueden ver caracteres árabes.

lunes, 30 de noviembre de 2009

I love Beijing

Tras un mes de censura china, frio polar, nevadas provocadas, y mucho mucho turismo... ¡se reabre el blog!

Ayer regresé a Hong Kong tras casi un mes increíble en Pekín, que iré contando en próximos posts. Ahora no tengo mucho tiempo para escribir porque me encuentro en pleno proceso de limpieza general e instalación en el nuevo piso jonkonita, pero aquí os dejo un pequeñísimo adelanto:

Pekín es una ciudad radicalmente distinta a HK, inmensamente grande, en la que sin mandarín estás perdido porque nadie habla inglés.

Es una ciudad con mil cosas que ver en cada esquina, super auténtica, con un ambientazo impresionante, gente entrañable y muchísima vida, pero también es una ciudad con muchísima contaminación, miseria, desigualdad e, incluso, cierta apatía generalizada.

Es una ciudad con olores y ruido, es caótica, pero funciona, y es la ciudad más libre en la que he estado.

Pekín es una ciudad en la que a veces la vida es una lucha continua debido a la diferencia cultural, pero que a la vez te da una nueva visión del mundo y aporta algo indescriptible a tu vida...


He vuelto enamorada de Beijing