Llega el lunes, y después de perder toda la mañana en mi infravivienda, decido ir a los muelles y coger un ferry a la isla de Lantau. El viaje dura unos 45 minutos, y una vez allí... ¡wow! ¡estoy en la isla de Lost!
La tranquilidad que se respira en Lantau es increíble, y la isla en sí me encanta, ¡justo lo que necesitaba! Playas largas, desiertas, de arena blanca blanquísima, rodeadas de montaña y selva verde verdísima...
Tras un viajecillo en bus de unos 40 minutos (¡con la alergia que me ha dado siempre el transporte público, y sobre todo los buses! pero hay que decir que mereció la pena), llego al Gran Buda, donde me esperan A. y J. En cuanto bajo del bus, lo primero que me dicen es "gírate y mira"... y ahí, arriba, justo enfrente de mí, está el Buda Tian Tan, el más grande del mundo.
Subimos los... ¿268? escalones hasta el Gran Buda, lo vemos desde todos los ángulos, hacemos mil fotos, y volvemos a bajar corriendo para pasar por la plaza del eco y ver el monasterio Po Lin, y... ¡oh! ¡¡ya está cerrado!! Pero no importa, porque mientras bajamos en el teleférico decidimos volver pronto para pasar un día de playa, compras y marisqueo.
es la isla d lost?
ResponderEliminarCreo que esto salía en callejeros...(lo grabé y aún no lo he visto, voy retrasada hasta con la tele). Por cierto, mi blog ya lo he actualizado un poquito, a sus ordenes!. Bss.
ResponderEliminarCómo mola el budaca este!! Qué disparate!
ResponderEliminarSigue contándonos, Patri. Me alegro mucho de que estés tan happy, ahí en el valley, medio lost...
Muax!
NO es la isla de Lost, pero se le parece!!
ResponderEliminarMary: Voy a cotillearte el blog un poquito... Ah! Y gracias por ser mi asesora de vuelos particular!
Conch: Estoy happyclappy!! ;)
Mua!