
Los hongkonitas no saben improvisar
Cuando algo se sale de sus esquemas, se descolocan. Y ésto se ve tanto en tiendas o restaurantes (cuando, por ejemplo, pides que te hagan un cambio en un plato) y, sobre todo, en la calle. Ellos llevan su rumbo predeterminado, y cuando se encuentran con un obstáculo no previsto son incapaces de improvisar. Son como esos muñequitos a los que se les da cuerda y caminan, y cuando chocan con algo siguen intentando avanzar... Al principio los vas esquivando como puedes y diciendo "sorry" cada vez que te chocas. Pero al cabo de dos días de esquivar chinos, decides apartarlos a manotazos... Aquí rige la ley del más fuerte.
Los hongkonitas no hablan idiomas
Hong Kong fue colonia inglesa hasta el 97. Pero si esperas mejorar o al menos mantener tu nivel de inglés aquí, olvídate. Nadie habla inglés, y los pocos que lo hablan, lo hacen de aquella manera. Llega un punto en que comienzas a pronunciar como ellos, porque si no, no hay forma de entenderse: ¿que estás de copas en Lan Kwai Fong y quieres volver a casa en taxi? Pues le dices al taxista (literalmente) "leiton dou" (véase "leighton road"). Y los conocimientos de mandarín que se pueda tener tampoco son útiles: aquí se habla cantonés, y no tienen nada que ver entre sí. Lo más efectivo es gesticular, escribir, señalar en el mapa, asegurarte de que te entienden (porque te dicen que sí a todo por sistema), y tener mucha paciencia...
Los hongkonitas se tintan el pelo
Y no sólo las mujeres, también los chicos y los hombres mayores (por eso es raro ver a un chino con canas). El color más cotizado es el negro, pero también se lleva el castaño y el pelirrojo.
¡¡Los hongkonitas tienen perros!! (y no para comérselos)
En el centro de la ciudad es raro verlos, pero si en barrios residenciales se puede ver algún chino paseando a su perro (algunos los llevan en carricoche).
Los hongkonitas trabajan como chinos
Básicamente, todo abre todos los días, hay libertad de horario comercial. Los 7Eleven son 24 horas y hay uno en cada esquina. Los McDonalds, ídem. Los comercios y restaurantes abren de lunes a domingo. Hay restaurantes abiertos las 24 horas, y supermercados que cierran a las 12 de la noche...
Los hongkonitas no quieren ponerse morenos
La gran mayoría huye la playa, y los pocos que van, se colocan debajo de la sombrilla, se embadurnan en crema y se bañan con ropa. Y encontrar polvos bronceadores para la cara es muy complicado: casi todo lo que venden son polvos blanqueadores.
Cuando algo se sale de sus esquemas, se descolocan. Y ésto se ve tanto en tiendas o restaurantes (cuando, por ejemplo, pides que te hagan un cambio en un plato) y, sobre todo, en la calle. Ellos llevan su rumbo predeterminado, y cuando se encuentran con un obstáculo no previsto son incapaces de improvisar. Son como esos muñequitos a los que se les da cuerda y caminan, y cuando chocan con algo siguen intentando avanzar... Al principio los vas esquivando como puedes y diciendo "sorry" cada vez que te chocas. Pero al cabo de dos días de esquivar chinos, decides apartarlos a manotazos... Aquí rige la ley del más fuerte.
Los hongkonitas no hablan idiomas
Hong Kong fue colonia inglesa hasta el 97. Pero si esperas mejorar o al menos mantener tu nivel de inglés aquí, olvídate. Nadie habla inglés, y los pocos que lo hablan, lo hacen de aquella manera. Llega un punto en que comienzas a pronunciar como ellos, porque si no, no hay forma de entenderse: ¿que estás de copas en Lan Kwai Fong y quieres volver a casa en taxi? Pues le dices al taxista (literalmente) "leiton dou" (véase "leighton road"). Y los conocimientos de mandarín que se pueda tener tampoco son útiles: aquí se habla cantonés, y no tienen nada que ver entre sí. Lo más efectivo es gesticular, escribir, señalar en el mapa, asegurarte de que te entienden (porque te dicen que sí a todo por sistema), y tener mucha paciencia...
Los hongkonitas se tintan el pelo
Y no sólo las mujeres, también los chicos y los hombres mayores (por eso es raro ver a un chino con canas). El color más cotizado es el negro, pero también se lleva el castaño y el pelirrojo.
¡¡Los hongkonitas tienen perros!! (y no para comérselos)
En el centro de la ciudad es raro verlos, pero si en barrios residenciales se puede ver algún chino paseando a su perro (algunos los llevan en carricoche).
Los hongkonitas trabajan como chinos
Básicamente, todo abre todos los días, hay libertad de horario comercial. Los 7Eleven son 24 horas y hay uno en cada esquina. Los McDonalds, ídem. Los comercios y restaurantes abren de lunes a domingo. Hay restaurantes abiertos las 24 horas, y supermercados que cierran a las 12 de la noche...
Los hongkonitas no quieren ponerse morenos
La gran mayoría huye la playa, y los pocos que van, se colocan debajo de la sombrilla, se embadurnan en crema y se bañan con ropa. Y encontrar polvos bronceadores para la cara es muy complicado: casi todo lo que venden son polvos blanqueadores.
Jajajaja Jajajaja Jajajaja
ResponderEliminarQué grande.
Ya te llevaremos polvos bronceadores de Ehpañññña!!
Os voy a hacer una lista de la compra!
ResponderEliminarPatri, deja de copiar a la guía Lonely Planet...
ResponderEliminarjajajajajajaja
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